05/03/2026
La industria argentina volvió a encender señales de alarma en el inicio de 2026. Según el último relevamiento de la Unión Industrial Argentina (UIA), el sector continúa en contracción y acumula quince mediciones consecutivas en terreno negativo.
El Monitor de Desempeño Industrial (MDI), elaborado por el Centro de Estudios de la entidad, se ubicó en 36,5 puntos en enero, muy por debajo del umbral de 50 puntos que marca la frontera entre expansión y caída de la actividad. El indicador, además, registró una baja de 7,5 puntos porcentuales respecto de octubre y cayó 5,6 puntos frente a enero de 2025, marcando uno de los valores más bajos para ese mes en los últimos años.
El deterioro se reflejó con fuerza en la producción. El 53,3% de las empresas aseguró que produjo menos que en el último trimestre de 2025, mientras que apenas el 13% registró aumentos. El panorama fue aún más adverso en el mercado interno: más de la mitad de las firmas (54,7%) reportó una caída en las ventas, lo que refleja el debilitamiento del consumo y la demanda doméstica.
El enfriamiento de la actividad también empezó a impactar en el empleo industrial. De acuerdo con el informe, el 22,2% de las empresas redujo su plantilla en enero. Entre quienes aplicaron ajustes, la mitad recurrió a despidos, mientras que otras compañías optaron por reducir turnos o implementar suspensiones.
A este escenario se suma el deterioro en la cadena de pagos. El 45,6% de las empresas reconoció haber tenido dificultades para cumplir con al menos una de sus obligaciones, como salarios, proveedores, impuestos o servicios. En muchos casos, esto derivó en mayores costos financieros o en un aumento del endeudamiento de corto plazo.
Entre los principales problemas que enfrenta hoy el sector, las empresas señalaron en primer lugar la caída de la demanda interna, mencionada por el 46,1% de las firmas. En segundo lugar aparece el aumento de costos, especialmente los laborales, mientras que también crece la preocupación por la competencia de productos importados, en un contexto de mayor apertura comercial y apreciación cambiaria.
Las expectativas empresarias también mostraron un enfriamiento. El porcentaje de compañías que prevé una mejora en su situación económica cayó al 47,8%, cuando en el relevamiento anterior superaba el 60%. Al mismo tiempo, la utilización de la capacidad instalada promedió apenas 52%, muy por debajo del nivel considerado óptimo para la mayoría de las industrias.
Con este panorama, el inicio de 2026 encuentra a la industria nuevamente en rojo, atravesada por una combinación de demanda débil, presión de costos, dificultades financieras y mayor competencia externa, factores que mantienen en alerta al sector productivo.
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