24/06/2026
Los servicios públicos volvieron a golpear el bolsillo de los argentinos. Según un informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), dependiente de la UBA y el Conicet, los gastos en luz, gas, agua y transporte aumentaron un 10,1% durante junio, una cifra que quintuplica los incrementos salariales promedio registrados en el mismo período.
El relevamiento muestra que un hogar promedio del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) necesitó destinar $282.758 para afrontar el pago de los servicios básicos. El dato refleja una creciente presión sobre los ingresos de las familias en medio de un escenario económico donde los salarios continúan perdiendo terreno frente a los aumentos tarifarios.
El informe señala que el principal impulso del incremento mensual provino del consumo energético asociado a la llegada del invierno y de las actualizaciones tarifarias aplicadas por el Gobierno nacional.
El servicio de gas fue el que registró la mayor suba, con un incremento promedio del 23,4% respecto de mayo. Según los especialistas, el aumento estuvo impulsado tanto por el mayor consumo estacional como por ajustes en los componentes tarifarios.
La electricidad también mostró una fuerte aceleración. El gasto promedio destinado al servicio eléctrico aumentó 14,8% durante junio, consolidando una tendencia de incrementos sostenidos que afecta especialmente a los hogares de ingresos medios y bajos.

Las tarifas de luz, gas, agua y transporte aumentaron 10,1% en junio y volvieron a presionar sobre el presupuesto de los hogares.
Otro de los rubros que más impacta en el presupuesto familiar es el transporte público.
Las líneas de colectivos bajo jurisdicción de la Ciudad de Buenos Aires registraron una suba del 4,6%, mientras que los servicios interjurisdiccionales aumentaron 7,1%. Además, los boletos de tren acumulan fuertes incrementos durante los últimos meses.
Como resultado, el gasto destinado al transporte aumentó 5,7% respecto del mes anterior y se convirtió en el componente con mayor incidencia dentro de la canasta de servicios públicos.
Según el estudio, actualmente el transporte representa el 41% de todo el gasto que los hogares destinan al pago de servicios esenciales.
Uno de los datos más relevantes del informe surge al analizar la evolución de los servicios públicos desde diciembre de 2023.
De acuerdo con el IIEP, la canasta de servicios públicos acumuló una suba del 919% desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei, mientras que la inflación general avanzó 236% en el mismo período.
A nivel interanual, los aumentos también superan ampliamente la inflación. El transporte lidera con una suba del 75%, seguido por el agua con 48%, la electricidad con 43% y el gas con 37%.
Los especialistas advierten que esta dinámica profundiza la pérdida de capacidad adquisitiva de los trabajadores y jubilados, ya que los salarios evolucionan a un ritmo considerablemente menor.

El gas registró la mayor suba del mes, impulsado por el aumento del consumo durante la temporada invernal.
El informe revela que el peso de las tarifas sobre los ingresos alcanzó niveles récord.
Actualmente, la canasta de servicios públicos representa el 15% del salario promedio registrado, estimado en $1.919.353 mensuales.
La comparación con el año pasado muestra un deterioro significativo. Mientras que en junio de 2025 un salario promedio permitía cubrir ocho canastas de servicios públicos, hoy solo alcanza para pagar 6,8.
Esta reducción refleja una pérdida concreta de poder adquisitivo y expone el creciente impacto de los aumentos tarifarios sobre la economía doméstica.
La aceleración de las tarifas aparece como uno de los principales desafíos para el Gobierno nacional en la segunda mitad de 2026.
Si bien la administración de Javier Milei sostiene la política de reducción de subsidios como parte de su programa de equilibrio fiscal, el incremento sostenido de los servicios públicos genera preocupación por su impacto directo en el consumo y en el nivel de vida de amplios sectores de la población.
La combinación de salarios que crecen por debajo de las tarifas y una inflación que continúa erosionando los ingresos podría convertirse en un factor central del debate económico y político durante los próximos meses, especialmente en un contexto de creciente presión social por la pérdida del poder adquisitivo.
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