21/07/2026
El sistema previsional argentino atraviesa un escenario de creciente tensión debido a la caída del empleo formal y la reducción de la cantidad de trabajadores que realizan aportes. Según datos de la Subsecretaría de Seguridad Social elaborados a partir de registros de ANSES y AFIP, en mayo de 2026 había 12.442.017 aportantes al sistema previsional, 38.532 menos que un año antes y 304.417 menos que tres años atrás.
La pérdida de aportantes se produce en un contexto marcado por la caída del empleo asalariado, el cierre de empresas y la reducción de puestos de trabajo tanto en el sector privado como en el Estado. Al mismo tiempo, crecen modalidades como el monotributo y la informalidad laboral, que generan menores niveles de contribución al sistema previsional.
El informe oficial muestra que solo el 26,9% de la población total de Argentina realiza aportes al sistema previsional. La cifra representa una disminución respecto del 28,2% registrado en mayo de 2023.
La principal caída se concentra entre los trabajadores en relación de dependencia, que realizan aportes y contribuciones de manera regular. En la comparación interanual, este segmento perdió 140.659 aportantes.
El retroceso del empleo formal impacta directamente sobre la recaudación previsional, ya que los trabajadores asalariados registrados constituyen una de las principales fuentes de financiamiento del sistema.

El sistema previsional argentino perdió 38.532 aportantes en el último año, en un contexto marcado por la caída del empleo registrado y el crecimiento del monotributo y la informalidad laboral.
El sector privado fue el que registró la mayor pérdida de aportantes. Según los datos oficiales, en un año desaparecieron 108.378 puestos de trabajo asalariados privados.
El deterioro del empleo formal se produjo mientras los indicadores laborales acumularon once meses consecutivos de retroceso en el sector privado. A esta caída se sumó la reducción de 36.034 aportantes correspondientes al empleo público.
En total, la disminución de trabajadores asalariados profundizó el cambio en la estructura del mercado laboral argentino y redujo la cantidad de personas que realizan aportes contributivos al sistema previsional.
En paralelo con la pérdida de puestos de trabajo en relación de dependencia, el número de aportantes al monotributo aumentó en 71.514 personas durante el último año.
También creció el régimen de Casas Particulares, que incorporó 29.923 trabajadoras registradas. De esta manera, la composición de los aportantes quedó conformada por un 76,2% de asalariados en relación de dependencia, un 20,9% de trabajadores independientes y un 2,9% de personal de casas particulares.
El sector privado asalariado continúa siendo el principal componente del sistema, con aproximadamente 6 millones de trabajadores. Le siguen los monotributistas y los trabajadores incluidos en distintos regímenes especiales.

El deterioro del empleo registrado impacta en el sistema previsional, que registró 38.532 aportantes menos en el último año.
El problema previsional no se limita a la caída del empleo registrado. Según las mediciones citadas en el informe, alrededor de 9,5 millones de trabajadores se desempeñan en la informalidad.
Entre los asalariados del sector privado, más de 5,6 millones no estarían registrados. La tasa de informalidad laboral alcanza así el 43,6%, según los datos mencionados en el relevamiento.
Los trabajadores no registrados no realizan aportes jubilatorios y, además, carecen de derechos asociados al empleo formal, como cobertura de salud y protección frente a accidentes laborales a través de una ART.
La caída de la cantidad de aportantes ocurre mientras continúa creciendo el número de personas que reciben prestaciones del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).
En mayo de 2026, el sistema registró 6,8 millones de jubilaciones y pensiones, 73.727 prestaciones más que en el mismo período del año anterior. El aumento interanual fue del 1,1%.
Del total de prestaciones, el 46,4% corresponde a jubilaciones obtenidas mediante moratorias previsionales, el 44,3% a jubilaciones ordinarias por cumplimiento de los años de aportes y el 9,3% restante a otros regímenes.
La combinación entre una menor cantidad de trabajadores con empleo formal y un aumento de los beneficiarios incrementa la presión sobre el sistema previsional argentino.
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