16/06/2026
La crisis de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) sumó un nuevo capítulo de incertidumbre en Argentina. Tras la salida de Guillermo Ballesteros, considerado el principal interlocutor operativo entre la empresa y el Ministerio de Defensa, trabajadores y representantes gremiales advirtieron sobre un escenario de virtual acefalía, con reclamos salariales pendientes, contratos estratégicos demorados y una deuda millonaria que pone en riesgo la continuidad de la planta cordobesa.
La preocupación creció en las últimas horas luego de que el Sindicato de Trabajadores Aeronáuticos (STA) realizara protestas frente a la sede de FAdeA, ubicada en la ciudad de Córdoba.
Según denunciaron desde el gremio, la empresa atraviesa una situación crítica marcada por la falta de definiciones sobre su futuro, la paralización de proyectos estratégicos y la ausencia de autoridades con capacidad de decisión.

Trabajadores de FAdeA denuncian un vacío de conducción y reclaman definiciones urgentes sobre el futuro de la planta.
Fuentes internas aseguran que el presidente de la compañía, Julio Manco, no visita la planta desde hace más de dos meses, mientras que la salida de Ballesteros dejó a la empresa sin un vínculo operativo permanente con el Ministerio de Defensa.
"Estamos a la deriva, sin contratos, sin garantías de cobro de los sueldos y con una deuda con proveedores de 25 millones de dólares", señalaron desde el interior de la fábrica.
Desde el STA afirman que el conflicto ya excede la discusión salarial. Si bien los trabajadores reclaman una recomposición de ingresos pendiente desde hace más de dos años, la principal preocupación pasa por la ausencia de un plan de gestión que garantice la continuidad de la empresa.
El dirigente gremial Marcelo Bertorello sostuvo que dejaron de realizarse las reuniones periódicas entre las autoridades y el personal, lo que profundiza la incertidumbre sobre el futuro de la fábrica.

La demora en la firma de contratos con la Fuerza Aérea profundiza la crisis de FAdeA.
La Fábrica Argentina de Aviones arrastra desde hace años una fuerte dependencia de los contratos estatales, especialmente los vinculados con la Fuerza Aérea Argentina.
Sin la renovación de esos acuerdos y sin avances en proyectos internacionales relacionados con la fabricación del avión Pampa, los trabajadores advierten que será imposible sostener los niveles de actividad y garantizar ingresos genuinos.
La demora en la firma de estos contratos se convirtió en uno de los principales focos de conflicto dentro de la empresa.
A la falta de contratos se suma una deuda con proveedores estimada en 25 millones de dólares, un pasivo que complica el normal funcionamiento de la planta.
La caída de la actividad productiva y las denuncias sobre una virtual parálisis operativa incrementan el temor de los trabajadores ante un posible cierre.
El conflicto también genera preocupación en la cadena de valor aeronáutica, que depende de la continuidad de FAdeA para sostener empleos directos e indirectos en Córdoba y otras provincias
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