17/06/2026
El deterioro se produce en un contexto marcado por la caída del consumo interno, el crecimiento de las importaciones de productos terminados y la falta de incentivos para la inversión productiva.
Los últimos indicadores muestran una fuerte retracción de la actividad. La producción textil registró una caída interanual del 23,3% en marzo de 2026, mientras que la comparación con los niveles de 2023 arroja una baja acumulada del 31,3%.
La situación también afecta a la fabricación de indumentaria, cuero y calzado, que sufrió un retroceso del 8,9% respecto al año pasado y acumula una caída del 22% frente a los registros de 2023.
El impacto sobre el empleo es una de las mayores preocupaciones. El sector textil, junto con la confección y el calzado, lidera la pérdida de puestos de trabajo privados en Argentina. Desde diciembre de 2023 se perdieron aproximadamente 22.500 empleos registrados, lo que representa una reducción cercana al 18% de la plantilla laboral.

La caída del consumo y el avance de las importaciones profundizan la crisis de un sector que ya perdió más de 22.000 empleos registrados desde 2023.
La crisis también se refleja en la desaparición de establecimientos productivos. Desde 2023 cerraron 803 empresas registradas vinculadas a la actividad, equivalente al 13% del total del sector.
Los talleres de indumentaria aparecen entre los más afectados, seguidos por las firmas dedicadas a la fabricación de cuero y calzado. La falta de demanda y el aumento de la competencia importada dificultan la sostenibilidad de muchas compañías.
A este escenario se suma una fuerte caída en las inversiones. Durante el primer cuatrimestre de 2026, la compra de maquinaria y tecnología para modernizar plantas industriales se redujo un 43% interanual y acumula una baja del 65% respecto de 2023.
Mientras la producción local se contrae, las importaciones de productos terminados muestran un crecimiento récord. De acuerdo con los datos sectoriales, las compras al exterior de indumentaria terminada aumentaron un 79% durante el primer cuatrimestre del año y superaron las 23.400 toneladas.
En paralelo, las importaciones de confecciones crecieron un 55%, mientras que la adquisición de insumos para producir en el país cayó significativamente debido a la menor actividad industrial.
Para las empresas textiles, este fenómeno genera una presión adicional sobre los precios y reduce aún más las posibilidades de recuperación del mercado interno.

Empresas textiles reducen márgenes y venden por debajo de sus costos para sostener la actividad y liquidar stock acumulado.
Otro de los indicadores que refleja la gravedad de la crisis es la evolución de los precios. Luego de varios años en los que la indumentaria aumentó por encima de la inflación general, el escenario cambió drásticamente.
Las ventas de ropa registraron una caída interanual del 7% entre marzo y abril, acumulando dos años consecutivos de retroceso. En ese contexto, muchas empresas optan por reducir márgenes e incluso comercializar productos por debajo de los costos para generar liquidez y reducir los elevados niveles de stock acumulado.
Durante abril, los precios de la indumentaria crecieron apenas un 12,7% interanual, muy por debajo de la inflación general del 32,4%.
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