05/06/2026
La cooperativa láctea Nuevo Amanecer suspendió la producción en sus plantas de Tandil y Mar del Plata y cerró los tres locales comerciales donde vendía sus productos. La decisión se produce en medio de una compleja situación económica que incluye deudas con tamberos y proveedores, atrasos salariales y una reducción de personal registrada durante los últimos meses.
Según trascendió, la firma mantiene obligaciones pendientes por alrededor de 600 millones de pesos y atraviesa dificultades para sostener su operación diaria, lo que derivó en la paralización de sus actividades industriales y comerciales.
La crisis también impacta sobre el empleo. De acuerdo con información difundida por medios locales, durante los últimos meses se produjo la desvinculación de al menos 40 trabajadores, mientras que otros empleados continúan reclamando el pago de salarios adeudados.
Entre los reclamos se encuentran haberes correspondientes a los primeros meses del año. La situación generó preocupación entre los trabajadores y ex empleados, quienes denuncian retrasos en el cobro de remuneraciones y liquidaciones pendientes.
Además, la reducción de ingresos dentro de la cooperativa habría impulsado la salida voluntaria de varios integrantes de la organización en busca de nuevas oportunidades laborales.

Nacida tras la recuperación de una empresa quebrada en 2012, la cooperativa atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia.
Otro de los efectos de la crisis fue el cierre de los tres puntos de venta directa que Nuevo Amanecer operaba en Mar del Plata. En esos locales la cooperativa comercializaba productos lácteos como leche, quesos, yogures y otros derivados.
Según se informó, la imposibilidad de afrontar los costos operativos y los alquileres obligó a discontinuar la actividad comercial, una medida que profundiza las dificultades para generar ingresos en el corto plazo.
El cierre de estos espacios representa además la pérdida de uno de los principales canales de venta directa que la cooperativa había desarrollado durante los últimos años.
Frente a este escenario, los responsables de la cooperativa iniciaron gestiones ante distintos organismos con el objetivo de encontrar alternativas que permitan sostener la actividad.
Entre las reuniones previstas figuran encuentros con autoridades del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) y funcionarios del Gobierno de la provincia de Buenos Aires. El objetivo es evaluar mecanismos de asistencia o herramientas que faciliten la reestructuración financiera de la empresa.
Las conversaciones también buscan generar condiciones para preservar los puestos de trabajo que aún permanecen activos y evitar un agravamiento de la situación productiva.
Nuevo Amanecer nació en 2012 luego del cierre de la histórica empresa láctea El Amanecer, una firma con fuerte presencia en el interior bonaerense.
Tras la paralización de aquella compañía, un grupo de trabajadores impulsó un proceso de recuperación productiva y conformó una cooperativa que logró sostener la actividad durante más de una década.
A lo largo de estos años, la entidad se consolidó como un actor relevante dentro del mercado regional de productos lácteos, aunque actualmente enfrenta uno de los momentos más complejos desde su creación.
Nuevo Amanecer busca apoyo de organismos públicos para evitar una situación irreversible y preservar los empleos que aún mantiene.
La situación de Nuevo Amanecer se suma a las dificultades que atraviesan distintas empresas vinculadas a la cadena láctea argentina. El aumento de costos, la caída de la actividad y las dificultades financieras aparecen entre los desafíos que enfrenta el sector.
La evolución de las negociaciones con organismos públicos y la posibilidad de acceder a mecanismos de asistencia serán factores determinantes para definir el futuro de la cooperativa y de los trabajadores que aún continúan vinculados a la actividad.
Mientras tanto, crece la incertidumbre sobre la continuidad operativa de una empresa que durante más de una década fue un símbolo de autogestión y recuperación productiva en la provincia de Buenos Aires.
Las reuniones con organismos estatales podrían resultar claves para definir si la cooperativa logra acceder a herramientas financieras que le permitan reactivar parte de sus operaciones. En paralelo, trabajadores y proveedores continúan siguiendo de cerca la evolución de una crisis que mantiene en vilo a la actividad láctea regional.
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