05/06/2026
cualquier intendente, ese es el peor escenario posible. La pregunta era cómo iba a responder.
Passerini salió a hablar. Y dijo algo que en la política argentina cuesta pronunciar: que el máximo responsable de lo que pasa en la Municipalidad es él.
Lo que hizo, paso a paso
La respuesta de Daniel Passerini no fue la que el manual de la elusión política hubiera recomendado. No hubo silencio, no hubo comunicado técnico para diluir responsabilidades, no hubo funcionarios mandados al frente mientras el jefe se parapetaba.
Passerini salió a hablar. Y dijo algo que en la política argentina cuesta pronunciar: que el máximo responsable de lo que pasa en la Municipalidad es él.
Esa frase tiene un peso específico que vale la pena medir. No es una confesión judicial. Es una decisión de conducción: asumir que cuando algo falla en la estructura que uno dirige, la rendición de cuentas empieza por arriba. En un contexto donde lo habitual es repartir culpas hacia abajo o invocar la complejidad del sistema, el gesto tiene una dimensión política real.
A eso le siguieron acciones concretas y rápidas. Pidió la renuncia del concejal Ricardo Moreno desde el primer día. Cuando Moreno se negó, el municipio encontró la maniobra institucional para sacarlo igualmente, haciendo regresar a Raúl La Cava a su banca. Ordenó las renuncias de toda la cúpula de la Subsecretaría de Movilidad y Tránsito. Puso a disposición de la Justicia el legajo completo de Barrelier. Y envió al Deliberante un proyecto de ordenanza para extender los controles de antecedentes penales y narcotest a la totalidad del personal municipal, algo que hasta ahora solo se exigía a los funcionarios políticos.
Lo que no cierra y hay que decirlo
Una lectura honesta no puede ignorar lo que la crisis también expuso. El municipio no supo -o no fue notificado- de que Barrelier había estado detenido veinte días en 2025 por privación ilegítima de la libertad y luego volvió a sus funciones sin que se activara ninguna alerta. Esa es una falla de sistema que las renuncias no borran por sí solas. La ordenanza que se está impulsando existe precisamente porque ese sistema tenía un agujero que nadie había cerrado.
Reconocerlo no invalida lo que se hizo bien esta semana. Lo enmarca con honestidad.

Passerini eligió hablar antes de que la presión lo aplastara.
Por qué importa la forma
En política, los gestos de conducción en momentos de crisis dejan huella más profunda que cualquier campaña de comunicación. La ciudadanía tiene un radar fino para distinguir entre el político que da la cara porque no le queda otra y el que lo hace antes de que lo obliguen.
Passerini eligió hablar antes de que la presión lo aplastara. Eso no resuelve el dolor de la familia de Agostina, ni cierra la investigación judicial, ni garantiza que el sistema transformado funcione mejor. Pero marca una diferencia de estilo de liderazgo que, en una Córdoba que viene exigiendo otra política, no es un detalle menor.
Lo que viene ahora -la aplicación efectiva de la ordenanza, la nueva conducción en Tránsito, el seguimiento real de los controles- va a ser la verdadera prueba. Las crisis no se cierran con declaraciones. Se cierran con resultados.
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