25/06/2026
La venta de las 894 estaciones de servicio de Shell en Argentina a las firmas Integra y Mercuria Energy Group, vinculadas a José Luis Manzano y Daniel Vila, abrió un nuevo frente de conflicto sindical. Desde el Sindicato de Obreros de Estaciones de Servicio (Soesgype) advirtieron que los nuevos propietarios podrían impulsar la creación de un sindicato propio de empresa, una posibilidad contemplada en la reforma laboral.
La preocupación surge porque la nueva legislación permite que los sindicatos de empresa tengan representación específica dentro de una compañía, lo que podría modificar el esquema tradicional de negociación colectiva en el sector.
Según denuncian desde el gremio, la denominada "ex Shell" podría convertirse en una de las primeras grandes empresas en utilizar las herramientas incorporadas por la reforma laboral para promover una organización sindical propia.
La situación genera inquietud entre los trabajadores representados por Carlos Acuña, dirigente histórico del sector y referente de la CGT, quienes observan con preocupación la posibilidad de una fragmentación de la representación gremial.
Desde distintos sectores sindicales sostienen que una división de las representaciones podría debilitar el poder de negociación de los trabajadores frente a la empresa.

La venta de las estaciones de servicio de Shell abrió una nueva disputa sindical en torno a la reforma laboral.
Uno de los principales puntos de conflicto gira en torno al futuro del convenio colectivo de trabajo que actualmente regula la actividad de los empleados de estaciones de servicio.
Los sindicatos temen que una negociación por empresa reemplace los acuerdos generales vigentes y permita establecer condiciones laborales diferenciadas según cada región o unidad de negocio.
En ese contexto, advierten sobre la posibilidad de que se implementen esquemas de salarios variables o dinámicos, vinculados a la rentabilidad de cada estación de servicio.
Los representantes gremiales sostienen que un eventual cambio en el sistema de negociación podría poner en riesgo los pisos salariales unificados que actualmente existen en la actividad.
Según explican, la discusión de convenios por empresa podría derivar en diferencias salariales entre trabajadores que realizan las mismas tareas en distintas zonas del país.
Además, los empleados reclaman garantías sobre la continuidad laboral ante el cambio de propietarios y exigen la reincorporación de trabajadores desvinculados durante los últimos meses.

Los gremios temen que la negociación por empresa afecte los convenios colectivos vigentes en la actividad.
La compra de los activos de Shell por más de 1.400 millones de dólares no solo representa una de las operaciones empresariales más importantes del sector energético argentino, sino que también se convirtió en una prueba de fuego para la implementación de la reforma laboral.
El caso es seguido de cerca por la CGT y por distintos sindicatos, ya que podría convertirse en un antecedente para otras empresas interesadas en impulsar nuevas formas de representación sindical y negociación colectiva. Lo que ocurra en las estaciones de servicio podría marcar el rumbo de futuros conflictos laborales en Argentina.
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