14/08/2026
La crisis de la industria textil volvió a dejar trabajadores sin empleo en la provincia de Buenos Aires. La empresa Will Der S.A. cerró de manera simultánea sus plantas de General Pacheco, en el partido de Tigre, y Las Flores, y dejó sin trabajo a 120 trabajadores, en su mayoría mujeres.
La compañía se dedicaba a la confección de indumentaria deportiva para marcas internacionales como Adidas, Puma, Lacoste, Fila, Salomon, New Balance y Macron. También producía prendas utilizadas por clubes de fútbol como Vélez Sarsfield, Estudiantes de La Plata y Deportivo Morón.
La decisión fue comunicada al personal durante una reunión en las instalaciones de la empresa. Según explicó la conducción, la situación financiera se volvió insostenible ante la falta de pedidos, la caída del consumo y el incremento de las importaciones.
El esquema productivo de Will Der S.A. estaba dividido entre sus dos establecimientos. En General Pacheco, donde trabajaban unos 90 empleados, se realizaban tareas de corte y estampado de telas.
Posteriormente, los materiales eran trasladados a Las Flores, donde otros 30 trabajadores se encargaban de la confección y el empaque final.
La paralización de los pedidos de las grandes marcas terminó afectando a toda la cadena productiva y derivó en el cierre simultáneo de ambas plantas.
La empresa está encabezada por el empresario textil Marcelo López Imizcoz, junto con su hijo Gonzalo, el socio Armando Anasal y Santiago "Tati" Phelan, quien se desempeñaba como presidente de la sociedad.
Durante el encuentro con los trabajadores, los responsables de la compañía comunicaron que no podían garantizar el pago completo e inmediato de las indemnizaciones.
Phelan explicó ante los trabajadores que la empresa había intentado sostener la actividad mediante la búsqueda de nuevos clientes y contratos en otros sectores.
Según su relato, la caída de los pedidos de las marcas y el avance de productos importados redujeron las posibilidades de mantener la producción.
El empresario también señaló las dificultades generadas por los plazos de pago y el financiamiento. Según explicó, la firma llegó a vender cheques con plazos de cobro de hasta 150 días y atravesó situaciones de cheques rechazados.
"Mucho de lo importado que está reemplazando a lo nacional" fue uno de los factores señalados por Phelan para explicar el deterioro de la actividad.
El empresario sostuvo además que, si bien existen pedidos previstos para los primeros meses de 2027, la empresa no contaba con trabajo suficiente para atravesar los meses restantes de 2026.

La paralización de los pedidos de las grandes marcas terminó afectando a toda la cadena productiva y derivó en el cierre simultáneo de ambas plantas.
Durante la reunión con los trabajadores, el accionista Armando Anasal expresó su frustración por el cierre y vinculó la situación de la empresa con el rumbo político y económico del país.
Anasal afirmó que llevaba décadas dedicado a la actividad industrial y sostuvo que la política había tenido un impacto determinante sobre la situación de la empresa.
En uno de los momentos más tensos del encuentro, el empresario pidió a los trabajadores que reflexionaran sobre su voto y cuestionó las consecuencias del rumbo económico elegido.
"Piensen la próxima vez que voten porque la vida es política y la política nos hundió", expresó ante los trabajadores.
El planteo generó una fuerte reacción entre las empleadas presentes, que recibieron la noticia del cierre y la pérdida de sus puestos de trabajo.
Uno de los principales conflictos que quedó planteado tras el cierre es el pago de las indemnizaciones.
La empresa planteó inicialmente la posibilidad de abonar el 50% de las indemnizaciones en cuotas, debido a las dificultades financieras que atraviesa.
Las trabajadoras rechazaron la posibilidad de aceptar una quita sobre los montos que consideran adeudados y anticiparon que buscarán alternativas para garantizar el cobro completo.
Entre las opciones mencionadas aparece la posibilidad de utilizar la maquinaria instalada en las plantas como respaldo para afrontar las obligaciones pendientes.
Las trabajadoras también expresaron su preocupación por la falta de acompañamiento sindical durante el conflicto.
"Estamos angustiadas, el sindicato no nos acompañó, no sabemos qué hacer", manifestó Mirtha Ayala, una trabajadora de la planta de Pacheco con cuatro años de antigüedad y sostén de su grupo familiar.
El cierre afecta a 120 familias que quedaron sin su principal fuente de ingresos en medio de un escenario complejo para la industria manufacturera.
El caso de Will Der S.A. vuelve a poner en discusión el impacto de la caída de la demanda y del avance de las importaciones sobre las pequeñas y medianas empresas industriales, particularmente aquellas vinculadas a la producción textil y de indumentaria.
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