18/05/2026
El conflicto en la empresa alimenticia La Salteña sumó un nuevo capítulo luego de que el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) cuestionara con dureza a la conducción de Alijor, firma propietaria de la histórica marca de tapas para empanadas y pastas frescas. Desde el gremio sostienen que la crisis que atraviesa la compañía no responde únicamente al contexto económico nacional, sino también a años de malas decisiones empresariales y falta de inversión.
La planta ubicada en Garín atraviesa una situación crítica desde fines de 2024. Según denunciaron los representantes sindicales, los trabajadores cobran sus salarios en cuotas y fuera de término, mientras crece la incertidumbre sobre la continuidad laboral de unas 180 personas que todavía forman parte de la empresa.
Desde el STIA remarcaron que hace una década La Salteña tenía más de 320 empleados y señalaron que la reducción de personal refleja el deterioro progresivo de la firma. Además, indicaron que las gestiones realizadas ante el Ministerio de Trabajo no lograron avances concretos pese a las numerosas audiencias mantenidas durante los últimos meses.

El gremio apunta contra la gestión empresaria
La conducción sindical aseguró que la compañía arrastra problemas estructurales vinculados a la administración, la planificación financiera y la estrategia comercial. En ese marco, advirtieron que no están dispuestos a que el costo de esa crisis recaiga sobre los trabajadores.
El secretario general del STIA, Sergio Escalante, afirmó que el sindicato continuará impulsando medidas para preservar los puestos laborales y rechazó cualquier intento de reducción de personal mediante despidos o retiros voluntarios.
Asimismo, desde el gremio remarcaron el impacto social que provoca la falta de pago regular de salarios. Según expresaron, detrás de cada atraso salarial existen familias que enfrentan dificultades para afrontar gastos básicos como alimentos, alquileres, medicamentos y transporte.

Las alternativas que analiza el sindicato
Frente al escenario actual, el STIA planteó la necesidad de avanzar hacia una nueva conducción empresaria que garantice la continuidad productiva de la planta. Entre las posibilidades mencionadas aparecen la venta de la empresa o el desembarco de nuevos inversores que aporten capital y una reorganización integral de la gestión.
El conflicto en La Salteña se suma a otros focos de tensión que el sindicato mantiene en distintas compañías de la industria alimenticia, en un contexto marcado por caída del consumo, dificultades financieras y conflictos salariales en el sector.
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