15/01/2026
La utilización de la capacidad instalada en la industria argentina se ubicó en 57,7% durante noviembre de 2025, de acuerdo con cifras difundidas por el Indec. El registro representa una caída interanual significativa y marca el nivel más bajo de los últimos ocho meses, en un contexto de consumo retraído, mayor ingreso de importaciones y paralización parcial de plantas productivas.
El retroceso interrumpe la leve recuperación observada en septiembre y octubre y confirma un escenario de debilidad estructural en amplios segmentos del entramado industrial.
Según el informe oficial, la baja del indicador está asociada a una menor demanda interna, el deterioro del poder adquisitivo y el impacto de la apertura comercial sobre sectores sensibles. Desde el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) advirtieron que la pérdida de más de tres puntos porcentuales respecto de octubre refleja dificultades crecientes para sostener niveles de actividad hacia el final del año.
Las ramas orientadas al mercado interno aparecen como las más afectadas, con un uso creciente de capacidad ociosa y reducción de turnos de producción.
Algunas actividades lograron sostener niveles relativamente altos de utilización. Entre ellas se destacan la refinación del petróleo, las industrias metálicas básicas, papel y cartón y la producción de alimentos y bebidas, impulsadas en parte por exportaciones o demanda específica.
No obstante, incluso en estos sectores se observa una tendencia a la desaceleración respecto de períodos anteriores.
El informe del Indec muestra que varias ramas industriales operan muy por debajo del promedio general. La industria automotriz, la metalmecánica, el plástico, el caucho y la edición e impresión exhiben niveles preocupantes de actividad, con plantas funcionando a menos de la mitad de su capacidad.
El caso más grave es el de la industria textil, que registra apenas un 29,2% de utilización, lo que implica cerca del 70% de capacidad ociosa. La caída productiva se explica por el derrumbe del consumo, la competencia importada y el aumento de costos operativos.
El freno industrial ya tiene consecuencias visibles en el mercado laboral. Durante las últimas semanas se multiplicaron los despidos, suspensiones y paralizaciones temporales, especialmente en provincias con fuerte peso fabril.
Uno de los casos más recientes se registró en Tucumán, donde una planta textil detuvo la producción hasta febrero de 2026, dejando a más de un centenar de trabajadores sin tareas habituales.
Los datos oficiales confirman que la crisis industrial persiste y que los intentos de recuperación siguen siendo frágiles. Con una economía que no logra reactivar el consumo y una estructura productiva presionada por las importaciones, el sector manufacturero continúa siendo uno de los más golpeados del actual contexto económico.
La evolución de los próximos meses será clave para determinar si este nivel de actividad se consolida o si la industria enfrenta un nuevo escalón de ajuste.
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