30/01/2026
La Confederación General del Trabajo (CGT) endureció su posición frente al proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno nacional y advirtió que, de mantenerse el texto actual, el escenario derivará en una etapa de mayor conflictividad social.
El cosecretario general de la central y titular del Sindicato del Vidrio, Cristian Jerónimo, sostuvo que las instancias de diálogo se encuentran prácticamente agotadas y reclamó a los legisladores que mantengan sus convicciones al momento de la votación en el Senado.
"Si no hay modificaciones sustanciales, el conflicto va a escalar", expresó el dirigente en declaraciones públicas, al tiempo que remarcó que la CGT continuará trabajando para frenar o reformular el proyecto.
Desde la conducción sindical consideran que la iniciativa oficial no ofrece mejoras para el empleo ni para el entramado productivo. Según Jerónimo, la propuesta afecta derechos laborales individuales y colectivos, y no contempla mecanismos que favorezcan a las pequeñas y medianas empresas.
En ese marco, la CGT impulsa la postergación del tratamiento parlamentario hasta el inicio del período de sesiones ordinarias, con el objetivo de abrir una instancia de discusión más amplia sobre el contenido de la reforma.
El dirigente fue categórico al señalar que, en su estado actual, el proyecto "no contiene artículos beneficiosos para el mundo del trabajo", y reiteró que la central no avalará cambios parciales que mantengan la estructura general de la iniciativa.
Mientras la CGT intensifica gestiones con senadores y gobernadores para reunir los votos necesarios que permitan frenar la ley, desde el oficialismo aseguran que el debate sigue abierto y que existen conversaciones para avanzar con consensos.
En ese sentido, el Gobierno nacional logró mostrar respaldo político tras reuniones con los gobernadores Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Gustavo Sáenz (Salta), quienes manifestaron predisposición a acompañar el tratamiento del proyecto, aunque con observaciones.
Los mandatarios provinciales plantearon reparos vinculados al impacto fiscal de la reforma, especialmente en relación con eventuales cambios en el Impuesto a las Ganancias y la afectación de recursos coparticipables.
La tensión entre la CGT, el Ejecutivo y los gobiernos provinciales configura un escenario complejo de cara al debate en la Cámara alta. Mientras el oficialismo busca asegurar los apoyos necesarios, el movimiento obrero anticipa que una aprobación sin modificaciones podría derivar en un aumento de las protestas y medidas de fuerza.
El tratamiento de la reforma laboral aparece así como uno de los ejes centrales del inicio del año legislativo, con impacto directo en la agenda política, sindical y social del país.
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