08/06/2026
Los datos reflejan la situación que atraviesa una de las actividades industriales con mayor capacidad de generación de empleo en Argentina, especialmente en pequeñas y medianas empresas distribuidas en distintas regiones del país.
De acuerdo con el relevamiento de la Fundación ProTejer, entre noviembre de 2023 y febrero de 2026 se perdieron 22.315 empleos registrados en toda la cadena de valor textil e indumentaria.
La disminución de la actividad afecta a fabricantes de hilados, tejidos, confección, calzado y marroquinería, sectores que dependen en gran medida del consumo interno para sostener sus niveles de producción y empleo.
La pérdida de puestos de trabajo ubica a la actividad textil entre los sectores manufactureros más afectados por la retracción económica registrada durante el período analizado.
El informe también advierte sobre un importante aumento de la capacidad ociosa en las fábricas del sector. Actualmente, cerca del 60% de la capacidad instalada permanece sin utilización, una situación que refleja la baja demanda y la reducción de la producción industrial.
En algunos segmentos, la utilización de maquinaria se encuentra en niveles históricamente bajos, afectando la rentabilidad y la sustentabilidad de numerosas empresas.
A este escenario se suma el cierre de establecimientos productivos. Según los datos difundidos, más de 800 empresas textiles e indumentarias dejaron de operar desde fines de 2023, con especial impacto en pequeñas y medianas firmas.

La industria textil perdió más de 22.000 empleos y atraviesa una de sus peores crisis en años
Desde la Fundación ProTejer señalaron que la actividad enfrenta una combinación de factores que afectan su desempeño. Entre ellos se destacan la caída del consumo, la pérdida del poder adquisitivo de los hogares, el incremento de los costos de producción y una mayor competencia de productos importados.
Estos elementos repercuten directamente sobre los niveles de actividad, la rentabilidad de las empresas y la capacidad de sostener inversiones y fuentes laborales.
La situación también genera preocupación en provincias con fuerte presencia de la industria textil, donde la actividad constituye una fuente relevante de empleo y desarrollo productivo.
La evolución del sector textil es seguida de cerca tanto por empresarios como por organizaciones sindicales debido a su peso dentro del entramado industrial nacional.
La actividad no solo genera empleo directo en fábricas y talleres, sino que además impulsa cadenas de valor vinculadas al comercio, la logística y la producción de insumos.
Por ese motivo, la continuidad de la caída productiva podría tener consecuencias sobre otras ramas de la economía y sobre mercados laborales regionales que dependen de la actividad manufacturera.

Crisis textil: cierran empresas, cae la actividad y ya se perdieron más de 22.000 empleos
La evolución del consumo interno, el nivel de actividad económica y las condiciones de competitividad serán factores determinantes para el futuro del sector. Empresarios y trabajadores observan con atención la posibilidad de una recuperación de la demanda que permita revertir la tendencia registrada durante los últimos años.
Mientras tanto, los indicadores de empleo, producción y utilización de capacidad instalada continúan siendo las principales variables para medir el estado de una de las industrias más relevantes para la generación de trabajo en Argentina.
La situación de la industria textil vuelve a poner en agenda el debate sobre el desarrollo industrial, la competitividad y la generación de empleo. Con más de 22.000 puestos de trabajo perdidos y una fuerte caída de la producción, el sector enfrenta el desafío de encontrar condiciones que permitan recuperar la actividad y sostener a las empresas que aún permanecen operativas.
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