18/08/2026
La cadena de panaderías y cafeterías Le Blé, operada por la sociedad Be Larch S.A., solicitó la apertura de un concurso preventivo ante la Justicia luego de acumular una deuda de $1.566,8 millones. La compañía redujo su plantel de 49 a 15 trabajadores, cerró casi la mitad de sus locales y actualmente explota de manera directa una sola sucursal en la Ciudad de Buenos Aires.
Según la información incorporada al expediente judicial, Be Larch S.A. declaró 76 acreedores y estableció como fecha de inicio de la cesación de pagos el 10 de abril de 2026, cuando no pudo afrontar la cámara compensadora bancaria y comenzaron a rechazarse los cheques emitidos por la empresa.
Los datos suministrados por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) muestran además que la sociedad acumuló 175 cheques rechazados por falta de fondos, por un monto total de $204.957.453.
Entre los principales acreedores aparecen Banco Galicia, con una acreencia de $196 millones; Lodiser, por $182,8 millones; ARCA, por $163,1 millones; Banco Ciudad, por $134,2 millones; Banco Nación, por $125 millones; Café Expreso, por $119,6 millones; y Banco Macro, por $75 millones.
El deterioro de Le Blé también tuvo un fuerte impacto sobre su estructura operativa. La empresa pasó de contar con 49 empleados a 15, lo que representa una reducción cercana al 70% de su personal.
La cadena llegó a operar 39 locales propios y franquiciados, pero actualmente mantiene alrededor de 20, la mayoría bajo el sistema de franquicias. Además, la compañía dejó de explotar directamente la mayor parte de sus establecimientos.
La única sucursal gestionada actualmente de manera directa está ubicada en Tres de Febrero 1059, en la Ciudad de Buenos Aires, donde también funcionan la sede social y la administración central de Be Larch.

El proceso judicial busca ordenar el pasivo comercial de la empresa frente a una nómina de 76 acreedores.
De acuerdo con la presentación realizada por la empresa, el deterioro se aceleró durante 2024 y 2025, período en el que perdió unidades comerciales relevantes y se produjo la salida de franquiciados de alta facturación.
La compañía también señaló la contracción del consumo en los sectores de gastronomía, panadería y cafetería como uno de los factores que agravaron su situación financiera.
A este escenario se sumaron el incremento de los costos operativos, laborales y fiscales y las dificultades para acceder al financiamiento, en un contexto de menor actividad económica.
Le Blé fue creada en 2008 por Pablo "Paul" Petrelli y Donatienne Fievet, un matrimonio argentino-belga que buscó trasladar a Buenos Aires el concepto de las boulangeries francesas, combinando panadería, cafetería y producción propia.
El primer establecimiento abrió en septiembre de 2008 en la esquina de Álvarez Thomas y Céspedes, en Colegiales, con una inversión inicial cercana a los 150.000 dólares.
La expansión fue rápida. Para 2018, la cadena ya contaba con 22 sucursales, había incorporado un centro de producción propio y había encontrado en las franquicias una herramienta para ampliar su presencia.
En su momento de mayor expansión llegó a manejar 39 locales y evaluó incluso desembarcar en Madrid, aunque ese proyecto nunca se concretó. Para 2026, la compañía había proyectado sumar cinco nuevas sucursales en Capital Federal y el Gran Buenos Aires, pero el escenario financiero terminó llevando el negocio en la dirección contraria.
El pedido de concurso preventivo se produce en un momento de fuerte reducción de la estructura de la empresa y refleja las dificultades que enfrenta la cadena para afrontar sus compromisos financieros.
El proceso judicial permitirá ordenar la situación frente a sus 76 acreedores y definir el mecanismo para afrontar una deuda que supera los $1.500 millones, mientras la compañía mantiene una estructura comercial mucho más pequeña que la que tenía durante sus años de expansión.
El caso de Le Blé muestra cómo la caída del consumo, el aumento de los costos y las dificultades de financiamiento pueden impactar incluso sobre empresas con una marca consolidada y un modelo de expansión basado en franquicias. El principal desafío ahora será determinar si la reducción de la estructura permite estabilizar las cuentas y preservar la continuidad del negocio.
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