29/01/2026
Según pudo reconstruirse, la empresa viene registrando una fuerte reducción en sus niveles de producción como consecuencia del derrumbe de las ventas y el aumento sostenido de los costos operativos. A esto se suman problemas financieros acumulados que terminaron impactando de lleno en el funcionamiento de la planta.
La medida adoptada implica un esquema de suspensiones con pago parcial de salarios, mientras persiste la incertidumbre sobre la evolución del conflicto y la posibilidad de una normalización a corto plazo.
Producción en retroceso y tensión laboral
En los últimos meses, el volumen de faena y procesamiento cayó de manera significativa, reflejando el deterioro del mercado interno y el debilitamiento del poder de compra. Este escenario encendió la alarma entre los trabajadores, que observan con preocupación el futuro de sus puestos laborales.
La situación no solo golpea al personal suspendido, sino que también genera un efecto expansivo sobre otros eslabones de la cadena cárnica, como proveedores, transportistas y comercios vinculados a la actividad del frigorífico.
Un escenario que se repite en la industria alimenticia
El conflicto se inscribe en un contexto más amplio de dificultades en la industria alimenticia, donde se multiplican los ajustes, suspensiones y conflictos laborales ante la retracción del consumo y la falta de señales de recuperación.
Paty, una marca histórica y símbolo del consumo masivo durante décadas, se convierte así en un nuevo ejemplo del impacto que la coyuntura económica tiene sobre empresas tradicionales y sobre el empleo industrial.
Mientras se esperan definiciones sobre el rumbo de la empresa y la continuidad laboral, cientos de familias permanecen en vilo frente a un panorama que, por ahora, no muestra certezas.
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