22/06/2026
La histórica fabricante de agendas Citanova, perteneciente a Russ S.R.L., cerró definitivamente sus operaciones luego de que la Justicia decretara su quiebra y ordenara la liquidación de sus activos. La decisión puso fin a más de 80 años de trayectoria en la industria papelera argentina y dejó sin empleo a 38 trabajadores.
La empresa atravesaba una profunda crisis desde 2019, cuando se presentó en concurso preventivo con el objetivo de reestructurar sus deudas. Sin embargo, la caída sostenida de las ventas y el impacto de la pandemia terminaron por agravar su situación financiera.
Según la documentación presentada por la compañía, en 2013 Citanova comercializaba unas 800.000 agendas al año. Cinco años después, las ventas se redujeron a 315.500 unidades, lo que representó una caída cercana al 60%.
En un intento por sostener la actividad, la firma amplió su catálogo con carpetas, cuadernos, libretas y bolígrafos, llegando a ofrecer más de 1.500 modelos y una producción anual cercana a los cinco millones de unidades.
No obstante, los cambios en los hábitos de consumo, el avance de la digitalización y la retracción del mercado profundizaron la crisis.

Tras más de 80 años de historia, Citanova cerró sus puertas y dejó a 38 trabajadores sin empleo. La marca fue adquirida por una nueva empresa que busca reactivar la producción.
La quiebra fue decretada en 2025 por el Juzgado Comercial N.º 24, que dispuso la venta de los bienes de la compañía para afrontar parte de las deudas acumuladas.
En ese contexto, la empresa Papiens S.R.L., propietaria de la marca Paperland, adquirió Citanova por $41,3 millones. La operación incluyó la marca, la maquinaria industrial, vehículos, mobiliario y un stock de aproximadamente 292.000 unidades entre agendas, separadores y anillos.
Los nuevos propietarios aseguraron que buscarán recuperar la capacidad productiva y relanzar la histórica marca, aunque todavía no definieron plazos concretos para la reanudación de las actividades.
Tras descontar honorarios, costos judiciales y gastos del proceso, quedaron disponibles $27,9 millones para distribuir entre los acreedores.
Sin embargo, esa suma resulta insuficiente frente a las deudas laborales acumuladas, que ascienden a $106,1 millones. De esta manera, los 38 trabajadores despedidos recuperarían apenas cerca del 30% de los montos adeudados.
La caída de Citanova refleja los desafíos que enfrenta la industria de la librería y papelería en Argentina, atravesada por la digitalización, los cambios en los hábitos de consumo y una creciente competencia.
Pese al cierre, la adquisición por parte de Paperland abre una posibilidad de continuidad para una marca con fuerte reconocimiento en el mercado nacional.
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