21/08/2026
La cadena de farmacias Autofarma, perteneciente al Grupo Llaneza, cerró sus establecimientos en distintas localidades de la Patagonia y dejó a unos 190 trabajadores sin empleo. La situación derivó en un conflicto laboral por salarios adeudados, falta de información sobre los despidos y reclamos por el pago de las indemnizaciones correspondientes.
La empresa contaba con 22 farmacias distribuidas entre Santa Cruz, Chubut y Tierra del Fuego. En las últimas semanas, el personal había continuado concurriendo a sus lugares de trabajo pese a los atrasos salariales, hasta que los locales dejaron de funcionar definitivamente.
De acuerdo con el relevamiento realizado por los trabajadores, la firma mantiene pendientes los haberes correspondientes a junio y julio, además de la primera cuota del aguinaldo. El incumplimiento profundizó una crisis que ya llevaba varios meses y que terminó con el cierre de las sucursales.
En Santa Cruz, los trabajadores estiman que alrededor de 130 personas fueron afectadas, mientras que unos 60 de esos casos corresponden a empleados de las cinco sucursales que funcionaban en Río Gallegos.
En total, el colectivo de trabajadores calcula que el cierre impactó sobre unas 190 familias de las tres provincias patagónicas donde operaba la compañía.
La tensión aumentó el viernes pasado en Río Gallegos, cuando trabajadores y exempleados se encontraron en la vía pública con Rubén y Daniel Llaneza, propietarios de la empresa, y les reclamaron explicaciones por el cierre y las deudas laborales.
Durante el intercambio, uno de los empresarios sostuvo que la compañía atraviesa una grave crisis financiera y vinculó sus dificultades para afrontar los pagos con una deuda que, según afirmó, mantiene la Obra Social del Estado Fueguino (OSEF).
La explicación no conformó a los trabajadores, que continúan reclamando una respuesta concreta sobre la continuidad laboral, los salarios pendientes y las indemnizaciones.

El colectivo de trabajadores calcula que el cierre impactó sobre unas 190 familias de las tres provincias patagónicas donde operaba la compañía.
Ante la falta de comunicaciones formales sobre los despidos, los empleados comenzaron a organizarse por fuera de las estructuras sindicales. Mediante telegramas laborales y cartas documento, solicitaron a Autofarma que precise la situación contractual de cada trabajador y cumpla con las obligaciones laborales pendientes.
Gerardo Ibarra, integrante del grupo de autoconvocados, explicó que la dimensión del conflicto alcanza a trabajadores de distintas localidades de la región y confirmó la cifra estimada de afectados.
Los empleados también llevaron sus reclamos a la sede de la Asociación de Empleados de Farmacias de la Zona Austral (ADEFZA). Allí cuestionaron el accionar de la conducción sindical y reclamaron una mayor participación en la defensa de los trabajadores afectados por el cierre.
El conflicto quedó además bajo la atención de las autoridades laborales de Santa Cruz. Está prevista una audiencia de conciliación obligatoria en el Ministerio de Trabajo provincial, instancia en la que los trabajadores buscarán obtener respuestas sobre el pago de los salarios pendientes y las indemnizaciones derivadas del cierre de los establecimientos.
El principal reclamo apunta a que la empresa cumpla con todas las obligaciones laborales correspondientes y que se garantice el cobro de las sumas adeudadas a quienes quedaron sin empleo.
La crisis de Autofarma deja así a cerca de 190 trabajadores y sus familias frente a un escenario de incertidumbre, mientras continúa la disputa entre el personal, la empresa y las organizaciones que intervienen en el conflicto.
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