08/07/2026
Las principales centrales sindicales de Argentina acordaron avanzar en un plan de lucha unificado contra las políticas del Gobierno nacional. Tras una reunión realizada en la sede de la CGT, la Confederación General del Trabajo, la CTA Autónoma, la CTA de los Trabajadores y la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) definieron un cronograma de movilizaciones que comenzará este mes y podría derivar en un nuevo paro general si no hay cambios en el escenario político y económico.
El encuentro marcó un nuevo paso en la coordinación entre las principales organizaciones sindicales, que vienen acercando posiciones desde la conferencia anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), donde coincidieron en cuestionar la reforma laboral impulsada por el Gobierno.
Como primera medida, las centrales convocaron a una movilización para el próximo 22 de julio frente al Congreso de la Nación junto a organizaciones de jubilados y movimientos sociales. Posteriormente, participarán de la tradicional marcha de San Cayetano del 7 de agosto bajo la consigna de "Pan, Paz y Trabajo".
El plan continuará durante la tercera semana de agosto con una movilización al Ministerio de Economía y sumará nuevas acciones cuando sea convocado el Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil.
Aunque durante las reuniones no se resolvió convocar de inmediato a una huelga nacional, la posibilidad continúa siendo analizada por las tres centrales sindicales.
Desde la conducción gremial consideran que un paro general debe formar parte de una estrategia más amplia de movilización y no convertirse en una medida aislada. Por ese motivo, primero buscarán consolidar un proceso de protestas escalonadas que involucre a trabajadores, jubilados, movimientos sociales y organizaciones populares.
En ese sentido, dirigentes sindicales remarcaron que el objetivo es construir una respuesta coordinada frente a las políticas económicas y laborales implementadas por la administración de Javier Milei.

Las principales centrales sindicales definieron una estrategia unificada para profundizar las protestas y reclamar cambios en la política económica y social.
Las organizaciones sindicales sostienen que el deterioro del empleo, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y la situación de las jubilaciones justifican la profundización del plan de lucha.
Además, expresaron su rechazo a la reforma laboral y ratificaron que continuarán promoviendo acciones federales en distintas provincias para visibilizar los conflictos laborales que atraviesan diversos sectores productivos.
Durante la reunión también se planteó fortalecer la participación de sindicatos, organizaciones sociales, centros de estudiantes y otros espacios que vienen manifestando su preocupación por el contexto económico.
El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), integrado por dirigentes de la CGT y ambas CTA, manifestó su respaldo a las decisiones adoptadas por las centrales obreras.
Desde ese espacio señalaron que la situación económica exige una respuesta conjunta del movimiento sindical y destacaron la importancia de sostener un plan de lucha que permita articular acciones en todo el país.
El respaldo de este sector fortalece la estrategia de unidad que las centrales buscan consolidar para las próximas semanas.
La decisión de la CGT, las dos CTA y la UTEP representa uno de los mayores niveles de coordinación sindical desde el inicio de la gestión de Javier Milei. Más allá de que todavía no existe una convocatoria formal a un nuevo paro general, el cronograma de movilizaciones muestra la intención de construir una estrategia de presión sostenida, con acciones escalonadas y participación de distintos sectores sociales.
La evolución del conflicto dependerá tanto de la respuesta del Gobierno como del desarrollo de las negociaciones laborales y del escenario económico durante las próximas semanas.
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