27/07/2026
La industria minera de Olavarría atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años. La fuerte caída de la actividad en la construcción, impulsada por la paralización de la obra pública y la retracción de la demanda privada, provocó una reducción de la producción, pérdidas económicas y una creciente ola de despidos en las principales canteras de la región.
Según fuentes del sector, varias empresas trabajan apenas al 30% de su capacidad y, en algunos casos, venden su producción por debajo de los costos operativos con el objetivo de reunir fondos para afrontar el pago de salarios.
El desplome del mercado de la construcción impactó directamente sobre la demanda de granito triturado y otros materiales utilizados en obras de infraestructura y proyectos privados.
Empresarios del sector advirtieron que la situación financiera se volvió insostenible debido a la combinación de menores ventas, aumento de los pasivos impositivos y deudas pendientes que organismos públicos mantienen con distintas compañías, especialmente a través de contratos vinculados con Vialidad Nacional.
A este escenario se suma la crisis de la industria cementera. Loma Negra decidió detener temporalmente su horno principal en la planta L'Amalí durante el invierno para reducir costos operativos, en un contexto de menor despacho de cemento.

Varias mineras de Olavarría trabajan al 30% de su capacidad y algunas venden por debajo de sus costos para afrontar el pago de salarios.
Entre las empresas afectadas figura Galasur, que proyecta el despido de 27 trabajadores en medio del deterioro de su actividad.
Por su parte, Canteras Argentinas negocia con su personal un esquema de reducción salarial de hasta el 50%, una propuesta que hasta el momento no cuenta con el respaldo de la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA), que cuestiona su viabilidad legal.
En tanto, la cantera Ana Rita inició un programa de retiros voluntarios que alcanzaría a cerca de veinte empleados, mientras crece la preocupación por la posibilidad de nuevas suspensiones y desvinculaciones en el sector.
El gremio minero AOMA mantiene el seguimiento de las negociaciones abiertas en las distintas empresas y expresó reparos frente a los mecanismos propuestos para enfrentar la crisis.
Los trabajadores también manifestaron preocupación por la posibilidad de percibir solo una parte de sus salarios en caso de que la situación económica continúe deteriorándose durante los próximos meses.
La incertidumbre se profundiza ante la falta de señales de recuperación de la construcción, principal motor de la actividad minera en la región.
La situación de Olavarría expone el efecto que la desaceleración de la construcción tiene sobre industrias vinculadas al abastecimiento de materiales. La menor ejecución de obras de infraestructura y el freno de proyectos privados redujeron la demanda de piedra, cemento y otros insumos esenciales para el sector.
Empresas y trabajadores coinciden en que la continuidad de la crisis podría derivar en nuevas pérdidas de empleo y mayores dificultades financieras para las compañías mineras.
COMPARTE TU OPINION | DEJANOS UN COMENTARIO
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.