04/02/2026
La CGT realizará este viernes su primera reunión de Consejo Directivo del año para fijar una posición común frente a la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei. El encuentro tendrá lugar desde las 11 en la sede histórica de Azopardo 802 y podría derivar en el anuncio de medidas para la semana del 10 de febrero.
El debate interno se ordena en dos posturas bien definidas. Por un lado, los sectores que promueven mantener abiertos los canales de negociación, encabezados por dirigentes como Gerardo Martínez (UOCRA) y Andrés Rodríguez (UPCN), que buscan introducir cambios en el texto legislativo antes de su tratamiento definitivo. Del otro, los espacios más combativos reclaman avanzar de inmediato con un paro general con movilización, para bloquear el avance parlamentario de la iniciativa oficial.
El contexto externo agrega tensión a la discusión. El Frente de Sindicatos Unidos, integrado por referentes como Abel Furlán (UOM), Daniel Yofra (Aceiteros), Rodolfo Aguiar (ATE) y recientemente Pablo Moyano (Camioneros), ya tiene previstas protestas en Córdoba este 5 de febrero y una movilización en Rosario el martes 10.
En la conducción cegetista crece la preocupación por la posibilidad de que este esquema de lucha paralelo gane adhesiones si la central no define una estrategia propia. La reunión del viernes será clave para resolver si la CGT se acopla a esas acciones o si convoca a una protesta nacional que unifique el reclamo sindical.
Otro factor que condiciona la estrategia es la dificultad para articular con los gobernadores. La gira federal que la CGT proyectaba para sumar respaldos quedó virtualmente frenada por cancelaciones y dilaciones. En el sindicalismo interpretan que varios mandatarios provinciales evitan pronunciarse mientras mantienen negociaciones abiertas con la Casa Rosada por fondos coparticipables y el impacto del Impuesto a las Ganancias.
Ante este escenario, la central evalúa explorar acuerdos con sectores de la UCR y otros bloques del Senado, con el objetivo de frenar o modificar el proyecto durante las sesiones extraordinarias.
La definición que surja del cónclave de Azopardo marcará el rumbo inmediato del movimiento obrero organizado, en un contexto de creciente conflictividad social y con una reforma laboral que amenaza con convertirse en el principal eje de confrontación entre sindicatos y Gobierno.
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