15/05/2026
La actividad industrial en Tierra del Fuego volvió a mostrar señales de fragilidad luego de que Mirgor decidiera suspender de manera preventiva a trabajadores vinculados a su unidad autopartista Motrex, afectada por demoras en la llegada de componentes importados indispensables para sostener la producción.
La medida alcanza a cerca de 80 operarios y se mantendrá hasta que la empresa logre recomponer el circuito de abastecimiento. Aunque desde el sector empresario aseguran que se trata de una interrupción temporal, el escenario genera preocupación entre los trabajadores y el gremio metalúrgico.
La situación abrió además una nueva discusión entre la firma y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), luego de que la compañía propusiera aplicar mecanismos de flexibilización laboral contemplados en la reciente reforma impulsada por el Gobierno nacional.

El sindicato rechazó la implementación del denominado "Banco de Horas", al considerar que modifica condiciones históricas de trabajo y otorga mayor discrecionalidad a las empresas sobre la organización de jornadas y descansos.
Tras las negociaciones, las suspensiones quedaron encuadradas bajo el artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, una herramienta utilizada para acuerdos temporales en contextos de crisis o caída de actividad. Bajo ese esquema, los trabajadores continuarán percibiendo la totalidad de sus ingresos netos mientras dure la paralización.
Pero el conflicto no termina ahí. En paralelo, surgieron cuestionamientos por la intención de reemplazar el servicio de comedor dentro de las plantas por una compensación económica mensual destinada a la compra de alimentos fuera del ámbito laboral.
La propuesta generó resistencia entre los empleados, que consideran el comedor parte de las condiciones adquiridas dentro del régimen industrial fueguino y advierten que el cambio podría impactar tanto en la organización de la jornada como en la calidad de las condiciones laborales.

Mientras tanto, el sector industrial de Tierra del Fuego continúa condicionado por las dificultades para acceder a insumos importados y por la incertidumbre económica que atraviesa a distintas ramas manufactureras de la provincia.
Desde la UOM sostienen que, una vez normalizado el ingreso de materiales, los operarios suspendidos retomarán sus tareas habituales. Sin embargo, el conflicto volvió a encender alarmas sobre la estabilidad de la producción y el empleo en uno de los polos industriales más sensibles del país.
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