03/02/2026
El secretario adjunto del sindicato de Camioneros, Pablo Moyano, confirmó su incorporación al frente sindical que se organiza por fuera de la CGT para enfrentar la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. El anuncio marca un nuevo quiebre con la conducción cegetista y refuerza el bloque gremial que propone una estrategia de movilización y presión directa.
Tras un período de bajo perfil público, Moyano reapareció con definiciones contundentes y se alineó con el espacio que encabeza el titular de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Abel Furlán, junto a otros sindicatos críticos de la postura negociadora de la central obrera. Desde ese sector reclaman una respuesta más activa frente al avance legislativo del proyecto.
En declaraciones radiales, el dirigente camionero sostuvo que el eje de la resistencia debe ser la protesta en las calles. Planteó que el debate parlamentario no puede darse sin una demostración de fuerza del movimiento obrero organizado y anticipó participación en las movilizaciones previstas durante el tratamiento de la iniciativa.
Moyano calificó la propuesta oficial como una reforma regresiva y advirtió sobre su impacto en los derechos laborales. Señaló que el esquema planteado apunta a debilitar el sistema de indemnizaciones y trasladar costos al conjunto de los trabajadores, al tiempo que vinculó el contenido del proyecto con intereses de grandes grupos económicos.
También cuestionó a gobernadores peronistas que evalúan acompañar la reforma, particularmente de provincias como Córdoba, Tucumán y Catamarca, a quienes acusó de priorizar acuerdos políticos por sobre la defensa de los derechos laborales. En ese marco, asoció el avance del proyecto con la falta de conducción dentro del peronismo.
El frente sindical que ahora integra Moyano comenzó a consolidarse en una reunión realizada en la sede de la UOM, con la participación de ATE, las dos CTA y otros gremios. Según los organizadores, el espacio reúne a más de 60 organizaciones y continúa ampliándose.
Como parte del plan de acción, las entidades resolvieron federalizar las protestas con movilizaciones previstas para el 5 de febrero en Córdoba y el 10 de febrero en Rosario, con el objetivo de presionar a la CGT para que convoque a una medida de fuerza antes del debate en el Congreso.
Moyano reconoció su distanciamiento de la conducción cegetista y dio por consolidada su integración al bloque opositor a la reforma. En ese sentido, advirtió que, sin una respuesta contundente del movimiento obrero, el proyecto avanzará sobre conquistas históricas. "Los derechos adquiridos se defienden", sintetizó.
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