12/01/2026
La crisis que atraviesa Lácteos Verónica se agravó en el inicio de 2026, con un escenario marcado por la paralización de plantas, la ausencia de producción propia y una deuda salarial que continúa creciendo. La situación mantiene en vilo a cientos de familias y expone la fragilidad de una empresa histórica del sector.
Actualmente, la actividad se encuentra completamente detenida en las plantas de Suardi y Clason, mientras que en Lehmann sólo persiste un funcionamiento mínimo vinculado al secado de leche para terceros, bajo contratos de fasón. Se trata de una operatoria limitada, sin rentabilidad, que apenas permite sostener parte del personal y mantener la maquinaria en marcha.
El conflicto se profundizó a partir del incumplimiento reiterado en el pago de salarios. En las últimas semanas, los trabajadores recibieron depósitos desdoblados y parciales que no alcanzan a cubrir los haberes correspondientes a noviembre, diciembre ni el aguinaldo.
Desde las seccionales gremiales denunciaron que la empresa tampoco respetó el esquema de pagos semanales acordado en septiembre, lo que volvió a tensar el conflicto y dejó en evidencia la falta de liquidez para afrontar compromisos básicos.
Desde el sindicato advierten que la crisis tiene raíces estructurales. En declaraciones recientes, el secretario general de la Seccional Totoras de ATILRA, Juan Lucera, explicó que la firma ya no cuenta con leche propia, y que el esquema vigente se sostenía exclusivamente a partir del trabajo a fasón para otras empresas.
Según detalló, esos ingresos debían destinarse al pago de salarios, algo que finalmente no ocurrió. "Nuevamente la familia Espiñeira vuelve a incumplir con los trabajadores", sostuvo el dirigente, quien describió la situación como la de "un enfermo terminal" y advirtió que, sin una venta o cambio de manos, el futuro laboral es extremadamente incierto.
Este jueves venció el acuerdo firmado entre la empresa, el gremio y el Gobierno de Santa Fe, sin que se hayan presentado propuestas concretas para reactivar la producción, generar nuevos contratos o garantizar el pago regular de los salarios.
Tampoco prosperaron las gestiones ante el Ministerio de Trabajo, ni a nivel provincial ni nacional. Las alternativas evaluadas en los últimos meses -nuevos acuerdos de fasón, venta de activos o incorporación de capital- se fueron diluyendo sin resultados.
Mientras tanto, los operarios continúan asistiendo a las plantas, aun sin producción ni certezas, sosteniendo medidas de fuerza en defensa de sus puestos de trabajo. La crisis no sólo golpea a las familias de los empleados, sino también a productores tamberos y prestadores de servicios, que arrastran deudas millonarias desde mediados de 2025.
En ese contexto, el gremio mantiene el acompañamiento y reclama una salida que priorice el empleo, el pago de los salarios adeudados y la continuidad de una fuente laboral histórica para la industria láctea nacional.
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