12/06/2026
La minería se convirtió en el principal sector beneficiado por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), una de las apuestas económicas más importantes del gobierno de Javier Milei para atraer capitales a Argentina. No obstante, a casi un año de su implementación, los resultados concretos en materia de inversión y empleo todavía están lejos de las expectativas iniciales.
Según los datos difundidos hasta abril de 2026, los 10 proyectos mineros aprobados bajo el RIGI comprometieron inversiones por más de 22.000 millones de dólares. Sin embargo, los desembolsos efectivos apenas alcanzaron los 2.500 millones de dólares, equivalentes al 11% del total anunciado.
A pesar de los anuncios millonarios realizados por las empresas, gran parte de los proyectos continúa en etapas preliminares de desarrollo, evaluación técnica o planificación.
La diferencia entre los fondos comprometidos y el dinero efectivamente invertido refleja uno de los principales desafíos del programa: transformar las promesas empresariales en inversiones concretas que impacten en la economía real.
Por el momento, la baja ejecución de los proyectos también explica por qué la generación de empleo continúa siendo limitada y todavía no se observa una creación masiva de puestos de trabajo vinculados al régimen.

La minería lidera los beneficios del RIGI, aunque los desembolsos efectivos y la creación de empleo avanzan a un ritmo más lento que el esperado.
Uno de los argumentos centrales utilizados por el Gobierno para impulsar el RIGI fue su potencial para generar empleo y dinamizar las economías regionales.
Sin embargo, la mayoría de los puestos de trabajo anunciados corresponden a la fase de construcción de los proyectos mineros, una etapa temporal que suele extenderse entre 18 y 24 meses.
Una vez concluidas las obras principales, la demanda laboral disminuye considerablemente debido a que las operaciones permanentes requieren menos personal que la etapa de instalación y montaje de infraestructura.
La provincia de San Juan concentra algunas de las iniciativas más importantes aprobadas dentro del régimen y reúne más de 12.900 empleos proyectados.
El proyecto más relevante es Los Azules, impulsado por McEwen Cooper, que prevé una inversión de 2.672 millones de dólares y la creación de 7.391 puestos de trabajo directos e indirectos.
A su vez, Nuevo Gualcamayo, desarrollado por Minas Argentinas, proyecta una inversión de 665 millones de dólares y la generación de 4.500 empleos para extender la vida útil de un importante yacimiento aurífero.
La lista se completa con la ampliación de Veladero, operada por Barrick Mining, que contempla inversiones por 380 millones de dólares y la incorporación de más de mil trabajadores.

San Juan, Mendoza y las provincias del norte concentran las principales iniciativas mineras impulsadas por el régimen de incentivos.
Mendoza también logró posicionarse entre las provincias con mayor presencia dentro del régimen.
El proyecto de Minera San Jorge contempla una inversión de 891 millones de dólares y estima la creación de 6.300 puestos de trabajo.
A esta iniciativa se sumó recientemente PSJ Cobre Mendocino, que proyecta desembolsar 1.239 millones de dólares y generar más de 6.000 empleos, además de desarrollar infraestructura energética propia mediante un parque solar.
Las provincias del norte continúan siendo protagonistas del crecimiento minero argentino gracias al desarrollo de proyectos vinculados principalmente al litio.
En Catamarca, la empresa Río Tinto busca ampliar el Proyecto Fénix, mientras que Galán Lithium avanza con Hombre Muerto Oeste para incrementar la producción de compuestos de litio.
Entre Salta y Catamarca se destaca Diablillos, un emprendimiento que prevé una inversión de 760 millones de dólares y la creación de 1.200 empleos.
Por su parte, Río Tinto también impulsa Rincón Litio en Salta, donde proyecta invertir 2.744 millones de dólares y generar cerca de 2.000 puestos de trabajo.
En Jujuy, el proyecto Cauchari Olaroz (EXAR) busca ampliar su capacidad productiva mediante tecnología de extracción directa de litio, con inversiones por 891 millones de dólares y miles de empleos proyectados tanto para la construcción como para la operación.
La evolución de los proyectos mineros será clave para evaluar el éxito o fracaso del RIGI como política de atracción de inversiones. Mientras el Gobierno destaca los compromisos anunciados por las empresas, los críticos del programa señalan que los desembolsos efectivos siguen siendo bajos y que la generación de empleo todavía no se refleja en la economía real.
El desafío para Argentina será lograr que las inversiones prometidas se conviertan en obras concretas, empleo sostenido y mayor desarrollo productivo en las provincias donde se ejecutarán los emprendimientos.
Los números muestran una diferencia significativa entre las expectativas generadas por el RIGI y su ejecución efectiva. Si bien el volumen de inversiones comprometidas es uno de los más altos de los últimos años para la minería argentina, el ritmo de desembolso continúa siendo lento. El verdadero impacto del régimen se medirá no por los anuncios, sino por la capacidad de convertir esos proyectos en producción, exportaciones y empleo permanente durante los próximos años.
COMPARTE TU OPINION | DEJANOS UN COMENTARIO
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.