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La Voz de los Trabajadores

Cinco telegramas de despido llegan cuando La Anónima expande sin freno

En medio de una estrategia de crecimiento nacional, la cadena patagónica desvinculó trabajadores en Tierra del Fuego. Crisis de morosidad y caída de ventas disparan la alerta en la región donde tiene ocho sucursales.

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Por Admin4 min de lectura
A cast of the death mask of Eva Peron, aka Evita, at Buenos Aires' Evita Museum — foto de transitpeople (licencia BY vía Openverse)
A cast of the death mask of Eva Peron, aka Evita, at Buenos Aires' Evita Museum — foto de transitpeople (licencia BY vía Openverse)

A mediados de agosto, los gerentes de las sucursales de La Anónima en Río Grande y Tolhuin recibieron un correo electrónico de la central. Minutos después, cinco trabajadores tenían telegramas de despido en las manos. Cuatro en Río Grande, uno en Tolhuin. Sin causa justificada. Antigüedad importante adentro de la empresa no sirvió de escudo.

La paradoja de la expansión en crisis

Hace apenas tres meses, en mayo de 2026, La Anónima comunicaba que sus operaciones se desarrollaban con normalidad. Que apostaba a seguir creciendo. Y de hecho creció: en marzo había anunciado la compra de 12 hipermercados Libertad dispersos en el norte del país, una operación que la llevaba fuera de su fortaleza patagónica. El 28 de mayo tomó el control. Después vino la readecuación de esos locales, cambios de sistemas, nueva mercadería, precios actualizados.

Pero mientras desplegaba esa estrategia expansiva, los números internos contaban otra historia. En febrero de 2026 ya había algo que La Anónima admitió ante la Comisión Nacional de Valores: créditos considerados incobrables por 19.255 millones de pesos. Un salto de casi 600% en relación a un año atrás. La Tarjeta del Mar, el sistema de crédito propio de la cadena, se estaba convirtiendo en un problema estructural.

Cuando los clientes no pagan y las ventas caen

La contradicción es evidente: crecimiento narrativo hacia adentro de la empresa; ajuste laboral en las sucursales fueguinas. Daniel Rivarola, secretario general del Centro de Empleados de Comercio de Río Grande, lo vio venir. Los gerentes locales, cuando consultados sobre por qué los telegramas, dijeron solo que habían recibido instrucciones por correo. Y que la decisión respondía a una reestructuración por caída de ventas.

Caída de ventas que, según los propios informes de La Anónima, fue del 5,11% durante el primer trimestre. Un número que podría parecer menor si no fuera porque sucede en una provincia donde la cadena es la principal del supermercadismo. En Tierra del Fuego, La Anónima maneja ocho sucursales distribuidas entre Ushuaia, Río Grande y Tolhuin. Es decir: es casi el comercio para la gente del sur.

Los cinco despidos confirman lo que venía

Cuando circuló el rumor de que podrían despedirse 50 personas, Rivarola saltó a aclarar: por ahora son cinco confirmados. Pero aclaró también algo más grave: esos cinco se suman a 85 despidos mercantiles que ya registraba el comercio fueguino solo en 2026. Si sumás 2024 y 2025, superan los 600. Solo en su jurisdicción. La Anónima es un actor central, pero no el único.

Los cinco trabajadores despedidos, según representantes gremiales, tenían antigüedad importante. Llevaban años adentro. La empresa, sin embargo, optó por la vía más económica: despidos sin causa, lo que obligó a La Anónima a pagar el cien por ciento de las indemnizaciones conforme a ley. Más caro financieramente que rescindir con acuerdos, pero operacionalmente más rápido.

El comercio fueguino paralizado desde adentro

Rivarola describe comedores internos en las sucursales de Río Grande donde operarios permanecen inactivos por falta de compradores. Eso es lo que significa caída de ventas en una provincia chica donde todo el mundo se conoce. Significa que las familias no están yendo al supermercado porque no tienen dinero. O porque lo poco que tienen ya está comprometido en deudas con la Tarjeta del Mar. O con otras empresas.

Lo que La Anónima enfrenta en Tierra del Fuego no es un problema de gestión de stock o de horarios comerciales. Es un problema de circulante. De plata en las billeteras. Rivarola lo dijo claro: optimizar horarios no va a resolver nada mientras falten salarios suficientes para reactivar las transacciones. Y eso sucede en una provincia que vio paralizar la actividad industrial, el motor histórico de empleo y consumo fueguino.

La alerta que se expande

El sindicato dijo que no descarta nuevos despidos de acá a fin de año. Incluso circulan versiones sobre posibles reestructuraciones a escala regional: Chubut, donde La Anónima tiene 24 sucursales, observa la situación con preocupación. La Pampa también está atenta. Por ahora no hay confirmaciones de despidos en otras provincias, pero los gremios señalan que la capacidad de la empresa para absorber costos es limitada.

Lo que pasó en La Anónima en agosto es un dato puntual. Cinco despidos. Pero es también un síntoma. La cadena no puede seguir comprando empresas en el norte si no puede pagar salarios en el sur. En algún momento la cuenta no cierra. Y cuando no cierra, alguien pierde el trabajo.

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