Inicio La Voz de los Trabajadores Conflicto laboral
El puerto de Concepción parado: Urcel Argentina reemplazó estibadores locales
La empresa uruguaya Urcel Argentina desplazó a trabajadores con experiencia del puerto de Concepción del Uruguay, contrató foráneos desde Zárate y generó una crisis que llegó a todos los puertos del país.

En enero de 2026, el puerto de Concepción del Uruguay despertó a un conflicto que no era nuevo, pero que esta vez escaló hasta paralizar toda la actividad portuaria de Entre Ríos y colocar al borde del paro nacional a todos los puertos argentinos. El responsable: la empresa Urcel Argentina SA, una operadora uruguaya que decidió cambiar las reglas del juego eliminando a los estibadores locales de la rotación de trabajo conocida como "Cantado de los Trabajadores".
Cómo Urcel Argentina marginó a los estibadores
Lo que comenzó como una disputa por el reconocimiento sindical se convirtió en una maniobra empresarial de precarización laboral. Urcel Argentina, que operaba el puerto desde 2018, simplemente dejó de llamar a los estibadores locales para las tareas de carga y descarga. En su lugar, la empresa trajo trabajadores desde Zárate, provincia de Buenos Aires —a más de 300 kilómetros de distancia— sin experiencia en estiba ni vínculo con el puerto local. El mensaje era claro: desmantelar la organización gremial y fragmentar las condiciones laborales que el sindicato había defendido durante décadas.
El SUPA se plantó: negativa a la flexibilización
El Sindicato Único Portuario Argentino (SUPA) de Concepción del Uruguay no tuvo dudas. Sus autoridades, recién electas y con inscripción gremial vigente, denunciaron lo que veían como un ataque frontal: la empresa no los reconocía como representantes legales y los estibadores comenzaban a ver desaparecer sus jornales. El sindicato encuadró el conflicto en un problema más amplio que denunciaban hace meses: salarios entre los más bajos del país, pagos por debajo del convenio colectivo, y ahora, el desplazamiento directo de mano de obra calificada. Eso fue el detonante del paro del domingo 26 de enero.
Represión en medio de la conciliación
Lo que sucedió después mostró cómo el Estado respondió a la protesta. En pleno paro, el gobierno de Entre Ríos ordenó un operativo policial que incluyó gases lacrimógenos y balas de goma contra los trabajadores, dejando heridos. La Fiscalía Marina actuó como un instrumento de represión de la medida de fuerza, mientras la Secretaría de Trabajo dictaba una conciliación obligatoria de 15 días para "preservar la paz social". El mensaje: suspender la movilización para que Urcel Argentina pudiera seguir operando bajo sus nuevas reglas.
La federación portuaria se movió
Pero el conflicto no se quedó en Concepción del Uruguay. La Federación de Estibadores Portuarios Argentinos (FEPA), liderada por Marcelo Osores, declaró estado de alerta y amenazó con paro total nacional en todos los puertos argentinos si no se resolvía el conflicto. Fue un mensaje que llegó: los puertos de Zárate, Buenos Aires, Rosario y la Boca estaban listos para parar en solidaridad con los estibadores entrerrianos. Una empresa uruguaya operando en Argentina no podía imponer sus reglas sin enfrentar la unidad del movimiento portuario en el país.
Qué dice Urcel Argentina
Desde la empresa emitieron un comunicado diciendo que el conflicto era "completamente ajeno" a ella y que todo se reducía a una disputa intergremial entre sindicatos. Insistieron en que generaban más de 500 empleos directos y más de 1.000 indirectos, y que "en todas las operaciones se emplea mano de obra local". No mencionaron que esa mano de obra local estaba siendo reemplazada por trabajadores traídos desde otra provincia, ni explicaron por qué no reconocían al SUPA como representante legal de los estibadores ni por qué los salarios estaban por debajo del convenio.
Un patrón que se repite
El conflicto de Concepción del Uruguay no es un hecho aislado. Es parte de una estrategia más amplia de precarización que recorre el país: empresas que traen trabajadores de otros territorios para romper los sindicatos locales, que aplican "procedimientos preventivos de crisis" para justificar ajustes, que marginan a trabajadores organizados. En los últimos meses, conflictos similares estallaron en Whirlpool, Metalfor, ILVA y decenas de fabricas de menor visibilidad. Urcel Argentina apela a las mismas herramientas: negar el diálogo, reemplazar mano de obra, contar con la indiferencia o la represión estatal. Por eso, cuando los estibadores de Concepción se plantaron, toda la federación portuaria entendió que se jugaba algo más que un conflicto local. Se jugaba la capacidad de los gremios para defender territorios de trabajo donde la organización sigue siendo fuerte.
Notas relacionadas

Vigiladores de septiembre: $1.791.600 brutos y la apuesta de UPSRA por recuperar poder

1.600 puestos en riesgo: judiciales paran el 4 de septiembre contra el traspaso a CABA

Río Tercero pide frenar la venta: ATE convoca asamblea urgente en Fabricaciones Militares

Cuando la empresa cierra y los delegados van primero: despidos en dos plantas de Granja Tres Arroyos
Comentarios (0)
- Sé el primero en comentar.
