El Movimiento
Ahora
Vigiladores de septiembre: $1.791.600 brutos y la apuesta de UPSRA por recuperar poderEstatales, bancarios y comercio: los gremios que llevaban rezagados ya tienen aumento de sueldo para septiembre1.600 puestos en riesgo: judiciales paran el 4 de septiembre contra el traspaso a CABARío Tercero pide frenar la venta: ATE convoca asamblea urgente en Fabricaciones MilitaresCuando la empresa cierra y los delegados van primero: despidos en dos plantas de Granja Tres ArroyosEmpacadores, maquinistas, subterráneos: cinco obras sociales en la cuerda flojaMinutos antes de las 9: cómo ATE evitó el paro y obligó al Gobierno a negociarVeinte meses de permanencia, veinticuatro imputados: la Justicia penal que ignora el lock out de FATEVigiladores de septiembre: $1.791.600 brutos y la apuesta de UPSRA por recuperar poderEstatales, bancarios y comercio: los gremios que llevaban rezagados ya tienen aumento de sueldo para septiembre1.600 puestos en riesgo: judiciales paran el 4 de septiembre contra el traspaso a CABARío Tercero pide frenar la venta: ATE convoca asamblea urgente en Fabricaciones MilitaresCuando la empresa cierra y los delegados van primero: despidos en dos plantas de Granja Tres ArroyosEmpacadores, maquinistas, subterráneos: cinco obras sociales en la cuerda flojaMinutos antes de las 9: cómo ATE evitó el paro y obligó al Gobierno a negociarVeinte meses de permanencia, veinticuatro imputados: la Justicia penal que ignora el lock out de FATE

Inicio Comisión Interna Conflicto laboral

Comisión Interna

Lustramax: cuando la empresa ignora las sentencias y la comisión interna sigue de pie

Con casi treinta despidos ejecutados desde enero y una nueva tanda en junio, la comisión interna de Lustramax mantiene la lucha pese a que la justicia ordenó reinstalaciones que la patronal no acata.

A
Por Admin4 min de lectura
Casa Rosada - Buenos Aires — foto de Nicolas Solop (licencia BY-SA vía Openverse)
Casa Rosada - Buenos Aires — foto de Nicolas Solop (licencia BY-SA vía Openverse)

Tortuguitas, bonaerense. El teléfono de los delegados de Lustramax no para de sonar. Desde junio, cada despido que anuncia la empresa mayorista de descartables y artículos de limpieza activa una nueva ronda de alertas entre los trabajadores. Pero lo que distingue a este conflicto de tantos otros que pululan por el GBA industrial no es solo la cantidad de cesantías —ya van casi treinta desde enero—, sino la audacia con la que la patronal ignora lo que la Justicia ya definió: que no tenía derecho a echarlos.

Tres fallos judiciales incumplidos

Entre los despedidos de Lustramax figuraban delegados gremiales. La ley los protege: no se los puede echar sin una autorización previa del Ministerio de Trabajo. La comisión interna recurrió a la Justicia, ganó, y obtuvo tres sentencias que ordenaban la reinstalación inmediata. Una de esas sentencias alcanza específicamente al delegado Leandro Gómez. La empresa recibió el fallo, lo leyó, y decidió no cumplirlo. Así, en pleno 2026, con reforma laboral de por medio, Lustramax demuestra que para ciertos empresarios una sentencia judicial es poco más que una sugerencia.

Despidos sin crisis ni justificativo

Lo más desconcertante es que la empresa nunca probó estar en crisis. Eso es relevante porque en Argentina, para despedir sin causa, hace falta demostrar que la empresa está en problemas económicos reales. La comisión interna lo subraya en cada comunicado: Lustramax despide «sin demostrar ninguna crisis». Lleva razón. Una compañía que fue fundada en 1989 y que vende descartables para gastronomía no puede despertar de repente en 2026 con la necesidad urgente de echar treinta personas. Algo más está pasando.

Represión sindical con disfraz legal

Los trabajadores tienen una hipótesis y toda la evidencia del mundo para sostenerla: estos despidos son represalia contra la organización sindical. Los primeros cesanteados incluyeron delegados. Los posteriores alcanzaron a activistas sindicales. Y la empresa sigue: en junio, otra tanda de ocho más. Desde la comisión interna sostienen que es un intento sistemático de debilitar la organización conquistada dentro de la planta, de quebrar la resistencia. Los tribunales laborales ya les dieron la razón en otros aspectos: archivaron la causa penal que la empresa había iniciado contra los trabajadores que «luchaban por sus puestos de trabajo», como rezaba la acusación. También archivaron el juicio de desafuero contra Leandro Gómez. Mensajes contradictorios de una justicia que a veces resuelve a favor de los trabajadores pero no garantiza que se cumpla.

El aguinaldo, medio pagado y en cuotas

Mientras los delegados peleaban en los juzgados, la empresa seguía apretando en la planta. Lustramax debe el medio aguinaldo de junio. Y cuando los trabajadores exigieron que se lo pagara completo y de una sola vez, la respuesta fue un insulto: les propuso pagarlo en cuotas. Peor aún: algunos reportes mencionan algo que suena a distopía: le ofrecieron saldar las indemnizaciones con papel higiénico y rollos de cocina, producto que Lustramax comercializa. Es difícil saber si es broma cruel o desespero genuino. Lo que es seguro es que habla del nivel de degradación a que ha llegado la relación entre la empresa y sus trabajadores.

Una comisión interna que no se deja

Pero aquí está lo que merece resaltarse: mientras esto ocurre, la comisión interna sigue de pie. Sigue denunciando. Sigue reclamando. Convocó manifestaciones en la puerta de la planta, mantiene asambleas permanentes, busca solidaridad de otros gremios. No es que no sienta el desgaste: los trabajadores despedidos y sus familias conocen la angustia de no saber cómo pagar un alquiler o alimentar hijos. Algunos tienen discapacidad a cargo, otros adultos mayores. La represión económica es tan efectiva como la represión física. Pero siguen. Y eso importa.

El Sindicato de Comercio, ausente de su propia cancha

Una cosa inquieta a la comisión interna: el Sindicato de Comercio, que es el gremio de mayor cobertura en Lustramax, no ha asumido públicamente la batalla. Los delegados de la planta lo reclaman: exigen que el sindicato «rechace los despidos y se ponga a disposición para enfrentar a la empresa». Es una bronca vieja en el sindicalismo argentino. Los trabajadores de base organizan, luchan, generan poder desde la comisión interna. Pero si la conducción gremial no responde, el poder se diluye. El Sindicato de Comercio tiene que decidir si esta pelea es de todos o si deja que treinta compañeros se desmoronen solos.

Qué queda en claro después de junio

El conflicto de Lustramax resume un problema más vasto. En 2026, con un gobierno que reduce el gasto público y flexibiliza el mercado laboral, la frase «la justicia ordenó» dejó de ser suficiente. Las empresas especulan con que los trabajadores se cansarán antes de que se cumpla una sentencia. Apuestan a que la angustia económica quiebra la resistencia. A veces ganan esa apuesta. En Lustramax, todavía no.

Notas relacionadas

Comentarios (0)

  • Sé el primero en comentar.

Dejá tu comentario