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Universidades sin clases: el paro de docentes y nodocentes del 27 y 28 de agosto
FEDUN y FATUN cierran dos semanas de conflicto con una nueva medida de 48 horas en el que reclaman salarios y financiamiento. Cómo afecta a estudiantes y qué pasa después.

La educación universitaria argentina vivirá su tercer parón en menos de dos semanas. El jueves 27 y el viernes 28 de agosto, docentes y trabajadores nodocentes de las universidades nacionales dejarán de concurrir a los lugares de trabajo en el marco de una escalada de medidas que las organizaciones sindicales vienen desplegando para exigir al Gobierno nacional el cumplimiento de compromisos incumplidos hace trescientos días.
Quién convoca y por qué la medida
La Confederación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU), la Federación de Docentes de Universidades (FEDUN) y la Federación Argentina del Trabajador de Universidades Nacionales (FATUN) resolvieron el paro de 48 horas en sus últimos plenarios. El conflicto que sostienen con el Poder Ejecutivo tiene tres demandas centrales: la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, el cumplimiento de una medida cautelar dictada por la Corte Suprema sobre recomposición salarial y becas, y el envío de partidas para hospitales universitarios.
Detrás de cada una de estas exigencias hay un número que resume el reclamo: los trabajadores docentes denuncian haber perdido aproximadamente un tercio de su poder adquisitivo desde diciembre de 2023. Las actualizaciones que el Gobierno otorgó en los últimos meses quedaron muy por debajo de la inflación acumulada, y los gremios sostienen que necesitarían un aumento superior al 50% para recuperar lo perdido. Por su parte, las universidades enfrentan un desfinanciamiento que impide sostener incluso sus gastos de funcionamiento básico.
Cómo afecta esta medida a estudiantes y actividades
El paro de 48 horas suspenderá clases en las universidades públicas que adhieran a la medida. Si bien la adhesión varía según cada institución —la Universidad de Buenos Aires adelantó que mantendrá sus facultades abiertas, mientras que otras universidades como la UNLa, UNCuyo y UNLZ paralizarán completamente sus actividades—, se espera una afectación generalizada en el dictado de clases, evaluaciones y otras actividades académicas.
Para los estudiantes, esto significa que el calendario académico del mes sufre nuevas interrupciones. Ya hubo un paro de cuatro días entre el 18 y el 22 de agosto, convocado por la CONADU Histórica, y otro de 24 horas el 12 de agosto. A esto se suma un paro previsto para septiembre si no hay avances en las negociaciones.
El acuerdo incumplido de junio
En junio, el Gobierno y los gremios sellaron un acta paritaria que contemplaba aumentos salariales escalonados. Los trabajadores recibieron en ese momento un 21,33% de recomposición, pero las federaciones denuncian que aún faltan 34 puntos para llegar al nivel de salario que corresponde según la Ley de Financiamiento Universitario. Además, ese ajuste nunca se pagó de manera retroactiva desde octubre de 2025, cuando la ley comenzó a regir.
La CONADU Histórica no firmó el acuerdo de junio precisamente porque consideraba insuficiente la mejora ofrecida. A esa minoría se sumaron los cuestionamientos de FEDUN y FATUN, que en el mes de agosto decidieron profundizar su plan de lucha.
Más allá del 28 de agosto
Los gremios advirtieron que el conflicto no termina con esta medida. El Ministerio de Capital Humano convocó a una nueva ronda paritaria para el martes 1 de septiembre, y las organizaciones sindicales irán con un planteo claro: recuperar los treinta y cuatro puntos de salario que consideran adeudados. Además, el 4 de septiembre el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) realizará en Bariloche su plenario de rectores, donde el presupuesto universitario 2027 será uno de los ejes centrales.
Desde el Gobierno, el Ministerio de Capital Humano rechazó los reclamos de los gremios y reiteró que se cumplieron todos los compromisos asumidos. Sin embargo, para las organizaciones sindicales y las autoridades universitarias, el desfinanciamiento y el deterioro salarial plantean una situación crítica: ya hay denuncias de un éxodo de investigadores y docentes con posgrados hacia el exterior, lo que amenaza la calidad académica y la investigación científica nacional.
Cómo impacta en la movilidad y los servicios
A diferencia de los paros de transporte o de servicios esenciales, esta medida no genera cortes de circulación masivos ni afecta la movilidad general de la ciudad. El impacto está localizado en los campus universitarios y en las comunidades académicas que dependen de las actividades que estas instituciones generan. Algunos servicios de comida, fotocopia y transporte interno en los campus pueden verse afectados, pero no hay modificaciones en el transporte público ni en la circulación vial.
Qué pasa si no adhiero a la medida desde mi universidad
La decisión de adherir al paro depende de cada institución y de los gremios internos que tengan presencia en ella. Estudiantes y trabajadores deben consultar directamente con sus universidades sobre qué facultades o departamentos estarán cerrados durante el 27 y 28 de agosto. Algunas universidades del interior y del conurbano bonaerense se espera que paralicen completamente sus actividades, mientras que en Buenos Aires hay márgenes mayores de variación según la institución.
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