24/08/2026
Según el relevamiento, el 45,2% de los ocupados se encuentra actualmente en situación de desprotección laboral, que incluye trabajos sin aportes, sin estabilidad y sin una estructura o capital propio que permita sostener la actividad.
El avance de estas modalidades se produce en paralelo con la pérdida de puestos de empleo público y privado formal. Los trabajadores que quedan fuera del mercado registrado encuentran cada vez más en las changas y otras actividades informales una alternativa para generar ingresos.
La precarización también tiene un fuerte impacto sobre los ingresos. Durante el primer trimestre de 2026, el ingreso promedio de los trabajadores fue de $1.076.056 mensuales. En cambio, los trabajadores cuentapropistas percibieron aproximadamente $524.000, mientras que los asalariados informales alcanzaron un promedio de $700.000.
De acuerdo con los datos citados del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), los ingresos de los cuentapropistas fueron un 51% inferiores al promedio general, mientras que los de los asalariados informales quedaron un 35% por debajo.

El 45,2% de los ocupados se encuentra actualmente en situación de desprotección laboral.
La situación resulta especialmente crítica entre los jóvenes. La tasa de desprotección laboral pasó del 53% en 2024 al 62% en 2026.
Entre los varones jóvenes se perdieron 30 mil puestos públicos y 96 mil empleos privados protegidos, un total de 126 mil puestos de calidad. Paralelamente, el universo de jóvenes en empleos desprotegidos aumentó en 65 mil personas.
Las mujeres también registraron un fuerte deterioro de sus condiciones laborales. El empleo privado desprotegido aumentó 14,1% entre las trabajadoras, frente al 9,3% entre los varones.
El informe también señala que, de los 212 mil puestos estatales perdidos desde el cambio de gestión, 132 mil correspondían a mujeres y 79 mil a varones.
Otro de los fenómenos destacados es el regreso de personas en edad jubilatoria al mercado laboral. Según el IAG, su participación laboral creció un 14% en los últimos dos años, un comportamiento vinculado a la insuficiencia de los ingresos.
En muchos casos, quienes regresan al mercado laboral lo hacen mediante actividades informales y precarias, sin aportes ni estabilidad.
El escenario muestra así que el deterioro del mercado laboral no puede medirse únicamente a partir del desempleo. Una persona puede continuar siendo contabilizada como ocupada, pero haber pasado de un puesto registrado a una changa o actividad informal con menores ingresos, menor protección social y ausencia de estabilidad.
Para el movimiento sindical, esta transformación representa además un desafío porque reduce el universo de trabajadores alcanzados por convenios colectivos, representación gremial y mecanismos tradicionales de protección laboral.
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