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La brecha de ingresos entre varones y mujeres fue de 26,3% en el segundo trimestre: cuánto cobran unas y otros según el INDEC
Los varones perciben en promedio $1.266.369 por mes y las mujeres $927.252; el informe de distribución del ingreso muestra además que los asalariados registrados cobran el doble que los no registrados

En la ocupación principal, la brecha de ingresos por género se ubicó en 26,3% durante el segundo trimestre de 2026, según el informe sobre la evolución de la distribución del ingreso que difundió el INDEC con datos de la Encuesta Permanente de Hogares. Dicho de otro modo: por cada 100 pesos que gana un varón en su trabajo principal, una mujer gana 73,7. El dato surge de un informe que mide cómo se reparte el ingreso en los principales aglomerados urbanos del país, y que además confirma que la desigualdad general se mantiene elevada.
Cuánto cobra cada grupo
Entre quienes percibieron ingresos individuales, el promedio fue de 1.266.369 pesos para los varones y de 927.252 pesos para las mujeres. La diferencia entre ambos promedios es de unos 339.000 pesos por mes. Es una medida distinta de la brecha de 26,3%, que se calcula únicamente sobre el ingreso de la ocupación principal: la primera incluye todos los ingresos individuales de cada persona, laborales o no, y la segunda compara lo que se gana en el trabajo principal.
Para dimensionar esos valores, el ingreso promedio de la ocupación principal, sin distinguir por género, fue de 1.129.527 pesos, con una mediana de 900.000. La mediana es el valor que deja a la mitad de las personas por encima y a la otra mitad por debajo, y suele ser un indicador más fiel de la situación de un trabajador "típico" que el promedio, que sube por efecto de los ingresos más altos.
La brecha según el contexto: formalidad e informalidad
El informe muestra también una fractura en el mercado laboral vinculada a la formalidad. Las personas asalariadas, que sumaron 9,4 millones, tuvieron un ingreso promedio de 1.161.833 pesos. Quienes cuentan con descuento jubilatorio, es decir, los asalariados registrados, percibieron en promedio 1.433.794 pesos, con una suba nominal interanual de 26,5%. Los asalariados sin descuento jubilatorio cobraron 706.204 pesos, con un aumento de 24,9% frente al segundo trimestre de 2025. Los registrados ganan, así, más del doble que los no registrados.
Esa diferencia importa para leer cualquier brecha de ingresos. En el informe del INDEC no se desagrega la formalidad por género, de modo que no se puede atribuir una parte de la brecha a ese factor sin otros datos. Lo que sí queda claro es que quien trabaja sin aportes cobra mucho menos, y que cualquier medida sobre ingresos laborales tiene que mirar ese corte.
Una desigualdad general que sigue alta
El informe reveló además que el 10% de la población con mayores recursos percibió 13 veces más que el decil más postergado, y que el coeficiente de Gini, el indicador que mide la desigualdad, alcanzó los 0,428 puntos, un leve deterioro frente a los 0,424 de igual período de 2025. El ingreso individual medio de la población que percibe ingresos, estimada en 18,8 millones de personas, fue de 1.094.136 pesos. En el estrato bajo, que reúne a los deciles 1 a 4, el ingreso promedio fue de 382.621 pesos mensuales; en el alto, deciles 9 y 10, de 2.641.394.
Los ingresos laborales explican el 78,1% de los ingresos totales de los hogares; el resto son jubilaciones, pensiones, alquileres, cuotas alimentarias, ayudas de otros hogares, subsidios y asistencia estatal. En el decil más vulnerable, el 67,3% del ingreso familiar proviene de fuentes no laborales, frente al 13,4% en el 10% más acomodado. En otras palabras, los hogares más pobres dependen mucho menos del trabajo y mucho más de transferencias, lo que vuelve a la calidad del empleo una variable central.
Cómo leer estas cifras
Un dato como el 26,3% no dice por sí solo por qué existe la brecha. Las causas que suelen discutirse incluyen las diferencias en las horas trabajadas, en los sectores en los que se emplean varones y mujeres y en el acceso a puestos de conducción, pero el informe del INDEC mide el resultado, no explica el origen. Por eso, a la hora de pensar políticas o negociaciones colectivas, lo útil es distinguir qué parte responde a desigualdades dentro de un mismo puesto y qué parte a la segmentación del mercado de trabajo.
Lo que muestran las cifras de abril a junio es que, por cada peso que cobra un varón en su ocupación principal, las mujeres cobran 73,7 centavos, que los ingresos laborales siguen siendo la base de los hogares y que quienes trabajan registrados cobran más del doble que quienes no lo están. Son tres datos que, juntos, vuelven a poner la discusión sobre salarios, formalización e igualdad en la misma mesa.
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