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Cuando la Gendarmería custodia despidos: la represión silenciosa en la CNEA

Más de 60 trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica fueron desvinculados sin aviso previo en julio de 2026. Los gremios alertan sobre el vaciamiento científico y el rol de las fuerzas de seguridad en el conflicto.

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Por Admin5 min de lectura
Cuando la Gendarmería custodia despidos: la represión silenciosa en la CNEA

Con una simple notificación a través del sistema de gestión estatal, las autoridades de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) le avisaron a un centenar de trabajadores que habían sido despedidos. No fue un comunicado en reunión. No fue una conversación con los gerentes de área. Gendarmería Nacional reprimió y desalojó a los científicos que habían iniciado una protesta en la sede central de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), luego de que se filtrara el despido masivo de 61 trabajadores contratados de laboratorios especializados en todo el país.

Lo que pasó en la CNEA entre el 30 de junio y el 2 de julio de 2026 no fue solo una medida de ajuste: fue un desfile de represión contra trabajadores científicos que tenían expectativa de renovación laboral.

La notificación que llegó sin previo aviso

Ignacio Cortés, delegado de ATE y trabajador de la Comisión Nacional de Energía Atómica, denunció que 62 personas fueron despedidas de un día para el otro en distintos puntos del país. Se trata de personal contratado que cumplía tareas administrativas y técnicas esenciales para el funcionamiento del organismo.

Todos estaban empleados bajo la modalidad de contrato a plazo fijo, que inicialmente eran por un año y desde enero se habían comenzado a renovar por trimestre. Es decir: ya se había precarizado sus condiciones de permanencia. Cuando llegó junio, las autoridades se habían comprometido el pasado 5 de junio, durante el acto de conmemoración de la creación de la CNEA, a renovar el contrato de cada empleado en su puesto.

Cuatro semanas después rompieron esa palabra.

La represión como herramienta de silencio

El presidente Martín Porro permanecía atrincherado en su oficina y custodiado por la Gendarmería, una fuerza de seguridad que ya tenía presencia en las plantas de CNEA pero que multiplicó la cantidad de uniformados desde que se desató la guerra de Estados Unidos e Israel con Irán.

Los gerentes de área tampoco habían sido avisados de que sus trabajadores iban a ser despedidos, por lo que al recibir la noticia quisieron ir a hablar con el presidente de la CNEA y este se negó a recibirlos sin otra explicación. Porro aseguró que no recibiría a los representantes gremiales mientras hubiera manifestación y solo se pudieron reunir con personal de Recursos Humanos que no supo dar explicaciones.

La delegada de CNEA por ATE, Carolina Komar, dijo: "Nadie entiende cómo surgió la situación. Estamos en la sede central adentro esperando que alguien nos dé una explicación."

La Gendarmería Nacional actuó para proteger a las personas y las instalaciones, frente al ingreso violento e ilegal al edificio, y el orden fue restablecido contundentemente. Así lo justificó el presidente. Mientras estaban concentrados llegó la Gendarmería con cascos y escudos, los reprimieron para sacar custodiado al presidente de la CNEA, que se dirigía a los festejos de la independencia de Estados Unidos.

Quiénes se fueron y quién pierde

Entre los despedidos está Paula Alderete, la única operadora del microscopio de barrido electrónico de la CNEA, un equipo de 200.000 dólares que no podrá ser usado, retrasando así muchas de las investigaciones que lo requerían. También fueron desvinculados trabajadores que se dedicaban a la custodia y cuidado de los equipos del CAREM en la ciudad de Lima, al norte de Buenos Aires.

La Comisión Nacional de Energía Atómica cumple un rol estratégico para el país, no solo en el desarrollo de la energía nuclear, sino también en la producción de radioisótopos utilizados para diagnósticos y tratamientos oncológicos, además de investigaciones vinculadas al uranio y otras áreas científicas.

Funcionarios en puestos gerenciales entregaron nueve notas que piden la restitución de 24 de las personas desvinculadas por parte del presidente del organismo, Martín Eduardo Porro. Además, dos gerentes presentaron la renuncia.

El vaciamiento de largo plazo

Los gremios estiman que podrían llegar a 170 en total porque ese es el número de empleados que tienen contrato hasta el 30 de junio. Esto solo de este despido. En el contexto más amplio, el presupuesto de la CNEA es un 58% inferior en términos reales que el ejecutado en 2023. En la actual gestión se perdieron 389 puestos de trabajo en el organismo.

La ex presidenta de la CNEA cuestionó la decisión del Gobierno y calificó los despidos como un ajuste realizado con la excusa de la eficiencia, cuando en realidad se está desmantelando algo que es estratégico para nuestro país. Destacó la importancia del desarrollo nuclear argentino en un contexto internacional marcado por las disputas en torno a la soberanía energética y vinculó la medida con el futuro del Proyecto CAREM.

Lo que sigue: más movilización, menos respuestas

Los trabajadores anunciaron: "La semana que viene vamos a realizar un gran congreso de trabajadores del área nuclear junto a organizaciones sindicales, sociales y científicas para seguir defendiendo el sistema nuclear argentino y reclamar la reincorporación de los 62 despedidos."

La Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (ANCEFN) difundió un duro comunicado en el que expresó su profunda preocupación por la situación que atraviesa el Sistema Nacional de Ciencia y Técnica. La entidad advirtió sobre una grave fuga de cerebros, manifestó su respaldo a la Comisión Nacional de Energía Atómica, a los trabajadores despedidos, y repudió la represión contra científicos y técnicos.

La represión de la Gendarmería no fue una respuesta a la violencia de los trabajadores. El mail de despido dice: "Por la presente, y conforme lo instruido por la autoridad competente, se le notifica por esta vía, y mediante el envío de Carta Documento al domicilio declarado en su legajo, que el contrato de trabajo a plazo fijo que lo vincula con la Comisión Nacional de Energía Atómica finalizará definitivamente el próximo día 30 de junio de 2026, por vencimiento del plazo pactado, y no será renovado ni prorrogado." Fue administrada para aislar al presidente del cuestionamiento público y clausurar la posibilidad del diálogo.

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