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Llegan con licencia pero sin poder: el primer sindicato de mujeres mineras que enfrenta brecha salarial del 50%
En marzo de 2026 nació SiMMA en San Juan, el primer sindicato específico para mineras de Argentina. Surge porque el 11% de las mujeres que trabaja en el sector gana hasta 50% menos y debe denunciar sola los casos de violencia laboral.

El Sindicato de Mujeres Mineras Argentinas (SIMMA) nace en San Juan con proyección federal, nucleando aproximadamente 50 asociadas fundadoras y más de 200 mujeres interesadas en afiliarse. Pero los números que explican su urgencia son otros: la inserción femenina en minería no llega al 11%, y el 90% de los cargos ocupados por mujeres está concentrado en limpieza, cocina, administración o recursos humanos.
Es el primer sindicato del país que se organiza específicamente desde la perspectiva de género en el sector minero. La iniciativa surgió de Liliana Belbruno, secretaria general del gremio, ante la necesidad de contar con un espacio que acompañe a la mujer en el crecimiento de la minería. "Si bien las mujeres estamos reguladas dentro de los convenios de los sindicatos existentes, la realidad de la mujer es distinta", explicó en declaraciones radiofónicas.
Lo que enfrenta SiMMA es la radiografía de una industria histórica: la minería en Argentina es una actividad históricamente masculinizada, y aunque la presencia femenina viene en aumento, persisten nudos críticos que obstaculizan la plena participación de mujeres.
La brecha que el sindicato pretende cerrar
Las mujeres no llegan al 11% del sector y en algunos casos cobran hasta un 50% menos que sus pares varones. Para SiMMA, este es el nudo más visible pero no el único. Belbruno remarcó que el problema no es solo cantidad, sino jerarquía: "Participar no es lo mismo que decidir".
La realidad concreta tiene apellidos. Belbruno relató experiencias de mujeres capacitadas en explosivos, geología o tareas operativas que siguen sin empleo, como el caso de una licenciada en comunicación y traductora de inglés que trabaja en limpieza dentro de una mina. "Es un desperdicio ese potencial", señaló.
Violencia laboral sin protección gremial
Más allá de dinero y cargos, existe una barrera silenciosa que SiMMA intenta romper. Desde la conducción del sindicato señalan que muchas de las consultas recibidas están relacionadas con situaciones de discriminación o violencia en el ámbito laboral, y que contar con una estructura sindical permite acompañar y respaldar a las trabajadoras frente a esto, evitando que deban afrontar los procesos de denuncia de manera individual.
El 48,7% de trabajadoras afirmó haber sufrido agresiones o descalificaciones vinculadas al género, aunque solo 16,9% llegó a denunciar esos hechos. No es negligencia de las afectadas: es miedo a represalias en un sector donde las mineras todavía son una excepción.
A diferencia deotras mujeres dirigentes que ya enfrentan violencia en espacios gremiales, las mineras ni siquiera tenían un sindicato de referencia que les permitiera un reclamo colectivo.
Tres pilares: representación, acompañamiento y formación
Los pilares en los que se construye el sindicato son representación, acompañamiento y preparación. Se impulsarán capacitaciones gratuitas enfocadas en inglés, manejo de minerales y formación vinculada al funcionamiento de la industria minera.
Para SiMMA, la capacitación no es cosmética: es la llave para ocupar otros espacios. Belbruno explicó que "la creación del sindicato surge de la necesidad de contar con una herramienta gremial que permita defender derechos laborales y ampliar oportunidades de desarrollo profesional", y aclaró que "este sindicato nace con una mirada moderna del sindicalismo convencional. SiMMA nace en San Juan pero lo llevamos a nivel federal porque consideramos que el único encuadre que permite representar y defender derechos es el gremio o el sindicato".
Expansión federal, pero con interrogantes administrativos
Desde los primeros pasos del proyecto comenzaron a sumarse mujeres de distintas provincias interesadas en formar parte del sindicato. La inscripción de mujeres de Catamarca, Salta, Córdoba y Jujuy como asociadas fundadoras es lo que lleva a SiMMA a proyectarse como federal.
El sindicato no busca conflicto con las organizaciones tradicionales del sector. El nuevo gremio dice no buscar una pelea con sindicatos tradicionales del rubro, sino "una mirada complementaria", e incluye mutual, representación laboral y formación técnica.
Sin embargo, SiMMA enfrenta desafíos administrativos. Según investigaciones periodísticas de julio de 2026, la Subsecretaría de Trabajo de San Juan habría confirmado que SiMMA no cuenta con inscripción ni personería jurídica vigente para actuar como sindicato, lo que significa que sin ese registro no estaría habilitada para representar trabajadores ni emitir certificados laborales con validez reconocida por el Estado provincial.
Lo que queda por resolver
La necesidad que SiMMA procura atender es innegable. El desafío central del sector es retener talento femenino, garantizar entornos laborales seguros y generar condiciones reales de desarrollo profesional. Y mientras exista una brecha del 50% en salarios y menos del 11% de participación femenina, habrá demanda para una representación sindical específica.
El desafío ahora es que la iniciativa resuelva su situación administrativa y legal para cumplir con lo que promete: según Belbruno, "el compromiso es trabajar para que cada vez más mujeres puedan liderar dentro de la industria minera". En un sector donde todavía hay que luchar por el derecho básico a denunciar una agresión sin perder el trabajo, ese compromiso no es pequeño.
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