Inicio Reportajes Crisis manufacturera
Textilana se desmorona: de 800 trabajadores a 200 en la caída de una fábrica mítica
En apenas 18 meses, Mauro Sergio perdió el 75% de su personal. Concurso preventivo, salarios en cuotas y una comisión interna que negocia en el vacío: la historia de cómo la apertura de importaciones y el derrumbe del consumo pulverizó 45 años de producción textil en Mar del Plata.

La histórica fábrica textil Textilana, reconocida en todo el país por fabricar la marca Mauro Sergio, atraviesa una de las peores crisis de su historia y quedó al borde de la quiebra tras presentar un concurso preventivo de acreedores. La empresa, fundada hace más de 45 años en Mar del Plata, enfrenta una fuerte caída del consumo, problemas financieros y el impacto de las importaciones textiles, en un escenario que pone en riesgo cerca de 200 puestos de trabajo.
Mauro Sergio es la historia de una empresa que construyó durante décadas una estructura industrial integrada en Mar del Plata, con hilandería, tejido, tintorería y confección propia, convirtiéndose en uno de los principales fabricantes nacionales de sweaters y prendas de punto. Pero esa integración que alguna vez fue una fortaleza hoy se convirtió en peso muerto. La empresa marplatense Textilana entró en concurso preventivo el 20 de abril. Desde enero, unos 50 trabajadores dejaron la fábrica con acuerdos que el gremio califica de insuficientes.
Lo que pasó en Textilana no es una crisis de empresa. Es un espejo de lo que atraviesa todo el sector textil argentino, donde en lo que va de 2026, entre 40 y 50 personas dejaron la empresa, y la planta que en 2008 llegó a tener más de 800 empleados hoy apenas suma 200. La cifra es brutal:en otros casos de despidos masivos, la empresa mantiene al menos la estructura productiva. Acá, Textilana perdió tres de cada cuatro puestos de trabajo en menos de dos años.
De las suspensiones al fantasma de los despidos
El colapso no fue repentino, pero sí acelerado. En noviembre de 2025, Textilana suspendió a 175 trabajadores y pagó solamente el 78% de sus salarios debido a la caída de ventas y al exceso de stock. Los obreros volvieron el 1 de abril, pero con un panorama aún peor: la empresa ya estaba en concurso preventivo desde el 26 de marzo.
La Comisión Interna de Textilana denuncia que desde entonces la empresa evita negociar. Para los trabajadores ese proceso no tradujo ninguna mejora concreta en su situación cotidiana ni abrió canales de diálogo con la conducción de la empresa. "La verdad es que ahora la situación es horrible", resumió Galván. Con una producción casi paralizada, acuerdos de salida que el gremio considera irrisorios y una empresa que evita el diálogo con sus representantes, los 200 trabajadores que aún quedan en Textilana esperan novedades en medio de una incertidumbre que, por ahora, no tiene fecha de resolución.
Lo que algunos llaman "retiros voluntarios" es otra cosa. El integrante de la Comisión Interna de Textilana, lamentó que la empresa, que comercializa la marca Mauro Sergio, "no quiere ni reunirse con nosotros porque dice que no hay nada qué comunicar. Y mientras tanto los arreglos son en cuotas y no le sirven a nadie. No es como ellos dicen, un retiro voluntario, porque en esos casos te llevás un dinero, un 70% o 100% de lo que te corresponde y vos podés hacer algo como cuentapropista", explicó. Los trabajadores se van sin poder empezar de cero, y la empresa reduce nomina.
Cuando 45 años de trayectoria no alcanza
Textilana no sobrevivió a otras crisis porque el contexto actual es distinto. La empresa textil había presentado su pedido de concurso preventivo el pasado 26 de marzo y posteriormente obtuvo la apertura formal del proceso bajo la figura de Concurso Preventivo Grande, una categoría reservada para compañías con elevados niveles de endeudamiento y una importante cantidad de acreedores. En la documentación presentada ante la Justicia, Textilana declaró pasivos por aproximadamente 5.200 millones de pesos, reflejando la magnitud de la crisis que enfrenta una de las firmas más reconocidas de la industria textil marplatense.
Lo que distingue a esta crisis es que en el ejercicio cerrado el 30 de septiembre de 2025, Textilana registró ventas por $13.956 millones, un 20% menos que los $17.425 millones del período anterior. Pero el dato más preocupante es el derrumbe de las ventas físicas: bajaron 3,1% en 2024 y se desplomaron 22,4% en 2025. En dos años, la compañía perdió cerca de una cuarta parte de su volumen de negocio. No es inflación que come márgenes. Es que nadie compra ropa.
Las importaciones, el verdadero adversario
Mientras Textilana se hundía, llegó lo que delegados sindicales señalan como el golpe de gracia: la apertura de importaciones. La empresa admite que enfrenta "presión de las importaciones textiles", pero los trabajadores lo ven como una inundación. La caída no fue abrupta sino gradual. En su mejor momento, en 2008, la empresa llegó a contar con más de 800 empleados. Desde entonces, distintas crisis golpearon al sector, aunque la firma logró sostenerse. La apertura de importaciones y el desplome del consumo registrados durante la actual gestión nacional aceleraron, sin embargo, el deterioro hasta el punto actual.
La Comisión Interna compara: en 2023 y 2024, con una economía recesiva, la fábrica se mantuvo. En la época de Macri, a pesar de que también la firma estuvo en crisis y hubo despidos, la bancaron. Con la pandemia, con Alberto Fernández, a pesar de que fue un desastre, la fábrica se mantuvo. Pero en la era Milei, bajó el consumo. por consecuente bajaron las ventas. La diferencia no fue la recesión. Fue que esta vez la recesión vino con inundación de ropa importada de plataformas de precio artificialmente bajo.
El sistema de "retiros" que el gremio rechaza
La empresa ofrece esquemas para que los trabajadores se vayan "por propia voluntad". El gremio los denuncia como engaña bobos. Desde enero, unos 50 trabajadores dejaron la fábrica con acuerdos que el gremio califica de insuficientes. ¿Cuál es la "voluntad" cuando no hay producción, no hay tareas, no hay futuro? Casi no hay producción, las chicas las hacen retirar temprano.
Los trabajadores que quedan enfrentan una dinámica de desgaste sistemático: máquinas paradas, jornadas cortadas, incertidumbre permanente. Algunos se van "voluntariamente" porque psicológicamente es insoportable quedarse; otros porque literal no tienen trabajo. Pero ninguno se va con lo que la ley dice que le corresponde.
El concurso preventivo: ¿protección o trampolín?
La ley dice que el concurso preventivo es un mecanismo para que la empresa negocie con acreedores y evite la quiebra. El concurso preventivo es un proceso judicial que permite a una empresa negociar con sus acreedores para reestructurar sus deudas y evitar la quiebra. Durante el proceso, la empresa continúa operando bajo supervisión judicial.
Pero para los trabajadores de Textilana, el concurso se convirtió en otra cosa: una tregua donde la empresa evita los juicios de los bancos pero no negocia nada con los que produjeron la ropa.Historias similares muestran que los concursos preventivos frecuentemente terminan en despidos sin indemnización, cuando no en liquidaciones directas. La Comisión Interna sabe que para Textilana, el concurso puede ser simplemente una coartada legal para hacer vaciamiento sin que nadie la interpele.
¿Qué queda de 45 años?
Una fábrica de 800 obreros que producía todo en territorio argentino se convirtió en 200 fantasmas esperando noticia. No es que haya un patrón malo o incompetente (Textilana fue exitosa durante décadas). Es que el modelo cambió. Sin protección de importaciones, sin crédito accesible, con recesión brutal, una empresa textil integrada argentina se vuelve inviable en 18 meses.
Para los 200 que aún están hay poco que hacer más que aferrarse a la Comisión Interna ynegociar lo mejor posible cuando la empresa cierra: quién se queda, quién se va, en qué términos, si hay acuerdo o si es embargos automáticos. Mientras tanto, el sector textil sigue siendo el que más empleos pierde en 2026, y empresas como Textilana son la regla, no la excepción.
Notas relacionadas

Siderúrgicos: 13 días para la homologación del acuerdo que pone fin a dos años de bloqueo

Treinta y uno bajo la letra chica: cómo se disfrazan los despidos en el Ministerio de Economía

Cuando la Gendarmería custodia despidos: la represión silenciosa en la CNEA

La voz argentina en riesgo: la batalla contra la derogación de la Ley de Doblaje
Comentarios (0)
- Sé el primero en comentar.
