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La UOM cerró la paritaria siderúrgica tras dos años sin acuerdo: 12% de aumento y bono de $1,6 millones
Después de dos años de discusión sin acuerdo, la Unión Obrera Metalúrgica firmó con la Cámara Argentina del Acero una recomposición escalonada que llega hasta marzo de 2027, más un bono extraordinario para todos los trabajadores del sector, incluidos los tercerizados.

Después de dos años sin lograr un acuerdo salarial para la rama siderúrgica, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) cerró finalmente la paritaria con la Cámara Argentina del Acero, que agrupa a empresas como Acindar y Ternium Siderar. El acuerdo combina una recomposición salarial escalonada con un bono extraordinario que alcanza tanto a los trabajadores contratados directamente por las siderúrgicas como a quienes trabajan a través de empresas contratistas.
Cómo se distribuye el aumento
El acuerdo establece un incremento del 12% distribuido en dos tramos no remunerativos: un primer 6% que se aplica sobre los salarios de agosto, septiembre y octubre, y un segundo 6% no remunerativo y no acumulativo que regirá durante noviembre y diciembre. Recién a partir del 1° de enero de 2027 esos porcentajes se incorporarán a los básicos de convenio de forma definitiva, lo que en la práctica extiende la vigencia del acuerdo hasta marzo de ese año.
El bono, la parte que más se sintió en el bolsillo
Además de la recomposición salarial, el acuerdo incluye el pago de un bono extraordinario de $1.600.000 para los trabajadores empleados directamente por las empresas siderúrgicas. Quienes se desempeñan a través de empresas contratistas —una porción significativa de la planta de personal en este sector— cobrarán el 80% de ese monto, es decir, $1.280.000. Incluir a los tercerizados en el bono, aunque sea con un porcentaje menor, fue uno de los puntos que el gremio remarcó como un logro de la negociación, en un sector donde la brecha de condiciones entre efectivos y contratados suele ser un punto de fricción constante.
El esquema de pago en cuotas no remunerativas, en vez de un aumento directo sobre el básico, es una estructura habitual en las paritarias de los últimos años: le permite a las empresas diferir el impacto pleno del aumento sobre las cargas sociales, mientras que a los trabajadores les asegura un ingreso adicional en el bolsillo en el corto plazo, aunque ese monto recién se consolide como parte del salario de convenio varios meses después de haberlo empezado a cobrar.
Dos años de espera, un acuerdo que llega tarde pero llega
El dato que más resalta el propio gremio es el tiempo que llevó cerrar este acuerdo: dos años sin paritaria firmada para la rama 21, un lapso inusualmente largo incluso para los estándares de una negociación colectiva compleja. Ese estancamiento había generado tensión creciente entre las bases metalúrgicas del sector siderúrgico, que veían cómo otras ramas de la UOM sí lograban cerrar acuerdos mientras la suya quedaba rezagada.
El cierre de esta paritaria llega, además, en un contexto donde la industria metalúrgica en general viene reclamando alivio fiscal y energético ante la caída de la producción manufacturera, lo que le suma un valor simbólico adicional: mientras el sector empresario reclama respiro económico, los trabajadores lograron destrabar un aumento que llevaba dos años sin resolverse. Habrá que ver si este acuerdo marca un cambio de ritmo en el resto de las negociaciones metalúrgicas pendientes, o si sigue siendo una excepción dentro de un panorama salarial que, para buena parte de los gremios, continúa corriendo de atrás a la inflación acumulada.
Para las bases del sector siderúrgico, más allá del análisis macroeconómico, lo que queda es un resultado concreto y tangible después de dos años de espera: un aumento que empieza a acreditarse ya en los recibos de septiembre y un bono que llega justo cuando más se necesitaba, en medio de un año donde sostener el poder adquisitivo se volvió, para la mayoría de los trabajadores argentinos, una pelea de todos los meses.
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