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Supermercados Toledo vendió un local para saldar deuda salarial: la radiografía de una cadena al borde del colapso

Una histórica empresa de Mar del Plata con 1.800 empleados tuvo que desprenderse de una sucursal para obtener fondos y pagar el 60% de los sueldos de julio que adeudaba. El caso expone la fragilidad del sector retail y la angustia de los trabajadores que ya enfrentan su tercera crisis salarial en seis meses.

A
Por Admin5 min de lectura
Imagen de la nota original (www.cronista.com)
Imagen de la nota original (www.cronista.com)

Una reconocida cadena de supermercados, con presencia en distintas localidades de la provincia de Buenos Aires, atraviesa una fuerte crisis por la caída del consumo. Por ese motivo, vendió una de sus sucursales para conseguir fondos y pagar el sueldo de sus trabajadores. Supermercados Toledo, originarios de Mar del Plata, concretó esta operación a principios de agosto de 2026 en medio de un conflicto laboral que llevaba meses tensionando la relación con sus empleados. La empresa tiene alrededor de 1.800 trabajadores y ya había registrado dificultades para abonar los sueldos en los últimos meses.

Cómo llegó Toledo a este extremo: la escalada de tres meses

El problema no es de ayer. En los últimos meses, la compañía marplatense comenzó a tener serias dificultades para abonar salarios, al mismo tiempo, que fue generando una mayor deuda en comparación con los ingresos obtenidos por sus ventas. Lo que sí es nuevo es la magnitud del agujero. Según explicó Guillermo Bianchi, secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio Mar del Plata y zona Atlántica (Secza), los atrasos se vienen registrando desde hace tres meses, y la compañía había comenzado a realizar pagos parciales. En junio, la empresa pagó el 50% de los sueldos de mayo. Ahora, con julio, la historia se repite pero peor: el conflicto laboral escaló durante la última semana debido a que la empresa solo abonó el 40% de los haberes de julio en el cuarto día hábil de agosto, dejando un 60% pendiente de pago.

Retención de tareas: los trabajadores presionan, la empresa cede

Ante esta situación, los empleados iniciaron una retención de tareas que paralizó la actividad hasta que se firmó el acta acuerdo, donde la firma se comprometió a depositar el saldo restante este viernes. Los trabajadores no tenían muchas opciones. Con un 60% del sueldo sin cobrar, la angustia pasó de sospecha a certeza. "Daban un pago parcial el 4 día hábil del mes y generalmente a las 48 horas pagaban el resto", explicó Bianchi. Pero esa "normalidad" se rompió con julio: después de dos meses de ese esquema, los atrasos se profundizaron.

La venta del local: cuándo la empresa hipoteca su futuro

La decisión fue informada durante una reunión entre la compañía, representantes gremiales y autoridades del Ministerio de Trabajo bonaerense. Según trascendió, la venta permitió reunir el dinero necesario para afrontar el 60% de los salarios de julio que todavía estaba pendiente de pago. El establecimiento involucrado no trascendió, pero desde el gremio recibieron la información y plantearon su preocupación por el escenario que atraviesa la cadena marplatense. Para el sindicato, el dato fue alarmante: una cadena histórica, fundada en 1966, que necesita vender activos para poder pagar salarios.

¿Y los trabajadores del local vendido? La reubicación, un alivio relativo

Desde la compañía aseguraron que los empleados que trabajaban en el establecimiento vendido serán reubicados en otras áreas y que no se prevé su desvinculación como consecuencia de la operación. "La parte sindical, a pesar de la extemporaneidad de los pagos de haberes, acepta la propuesta en salvaguarda de la paz social y las fuentes de trabajo", quedó establecido en el acta del acuerdo. La reubicación evitó despidos, pero el trasfondo es inquietante: ¿cuántos empleados más podrán seguir siendo reubicados si los problemas financieros no se resuelven?El caso de Lácteos Verónica en Santa Fe demostró que las ventas de activos pueden ser solo el primer paso hacia despidos masivos.

Crisis de consumo + problemas internos = perfecto caldo de cultivo

Toledo no es víctima exclusiva de la caída de consumo, aunque eso es real. Guillermo Bianchi, secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio de Mar del Plata y Zona Atlántica (Secza), indicó que los conflictos tienen también una posible raíz en la muerte de su fundador Antonio Toledo, quien falleció a los 89 años el 22 de agosto de 2025. El representante sindical también vinculó el deterioro de la relación con la conducción actual de la empresa con el período posterior a la muerte de Antonio Toledo, histórico dueño de la cadena. Actualmente, la compañía está dirigida por Bernabé Toledo, uno de los hijos del fundador. Para Bianchi, la transición de mando sumada a la crisis macroeconómica creó un escenario donde la empresa no logró adaptarse ni financieramente ni en la gestión de sus relaciones laborales.

La mesa semanal: monitoreo sin garantías

Se conformó una mesa de trabajo semanal entre la empresa y los gremios para seguir de cerca la situación financiera y laboral. Participan el Sindicato de Empleados de Comercio Zona Atlántica (SECZA), que representa a unos 1.400 trabajadores, junto con Camioneros, UATRE y Maestranza. El acuerdo alcanzado en la delegación del Ministerio de Trabajo bonaerense contempla la creación de una mesa de diálogo semanal para monitorear la evolución financiera de la firma y evitar nuevos atrasos. Las autoridades ministeriales decidieron mantener las actuaciones en reserva durante 30 días para garantizar el cumplimiento del pacto y llevar tranquilidad a las familias que dependen de la histórica cadena de supermercados. Para los trabajadores, esa mesa es un respiro pero no una garantía. El problema es estructural: Toledo debe resolver qué hace con sus plantas productivas, cómo revierten la caída de ventas y cuántos más activos tendrá que vender antes de tocar fondo.

La historia de Supermercados Toledo es la radiografía de una Argentina laboral frágil. Una empresa que llevaba 60 años funcionando, que emplea de forma directa a 1.800 personas en un territorio donde eso significa mucho, se ve obligada a fragmentarse para cumplir con lo básico: pagar los salarios.Como pasó con Textilana, cada paso de esta caída aparenta ser el final, pero rara vez lo es. Lo que sucede en Toledo es que los trabajadores que lleguen al final tendrán que contar toda esta historia.

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